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Full text of "Jacinto Albistur Algunas Poesias"

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POR 



lÍACIf^TO y^LBISTUf^ 




MOiNTEVIDEO 

IMI-UENTA 1>E EL SIGLO, CALLE 23 DE MAVÜ MMEIIO 38 

1879 




J30S PALABRAS AL LECTOR 



¿Por qué publico versos, próximo ya al ocaso do la vida, 
cuando las poesías son generalmente flores que esniellan los 
ver<ies años de la juventud ? 

Cedo á la cariñosa presión do algunas personas «jiie me 
quieren bastante para desear ver reunidas las ospansiones 
<le mi alma en diferentes épocas y en ocasiones «Jistintas. 

Allá van esas pobres notas del himno eterno, en ([ue 
la humanidad canta todos los dias sus penas y sus place- 
res, sus desencantos y sus nobles aspiraciones — Algunos que 
me quieran bien las acogerán con afectuosa simpatía — Otros 
las recorrerán, tal vez, distraídos en algún momento ile 
ocio ó de fastidio, y dirán — « ¿ Qué viene á decirnos ile 
nuevo el autor de estos versos ? 

Nada — Es la voz de un hombre <jue pasa : de un hom- 
bre que ha sentido y ha pensado : es decir, de un hombre 
que ha vivido : nada mas. 




yi píos 

Señor del Universo ! Yo soy tu criatura ! 

El aire que respiro, la luz que viene á mí. 

La voz de la tormenta, del sol la lumbre pura. 

Todo, Señor, es tuyo, y todo habla de tí ! 

Y mas (jue el sol, y el aire, y el trueno y la tormenta,. 

De Tí da testimonio del hombre la razón. 

Que siempre á lo Infinito aproximarse intenta. 

Porque es de lo Infinito celeste emanación. 

Si alguna vez errante la loca fantasía. 

Del mundo los arcanos (lucriendo penetrar. 

En dédalo de errores confusa se estravía. 

Cual nave (jue perdiera su brújula en el mar, 

Señor ! la culpa es nuestra ; — tu paternal clemencia 
Dio un faro luminoso á cada humano ser ; 

Existe en nuestro pecho : su nombre es la Conciencia :: 
Su nortí* es la Justicia ; su guia es el Deber. 

i. De quién será la culpa, si torpe el fanatismo 
En monstruo de venganzas convierto un Dios de ainorí 
¿ De «juién será la culpa, si ciego el ateismo 
Contempla el mundo y niega su soberano Autor? 

Señor, te reconozco ! yo siento tu mirada 
Que el corazón penetra y sus misterios ve ; 

Refiejo es de tus ojos la bóveda estrellada : 

El mar lleva en sus olas la huella do tu pié. 




Recuerdos, esperanzas, ensueños de la vida, 
Poéticas visiones, misterios del amor, 

Ueridas incurables del alma dolorida. 

Allá va todo junto al seno del Creador 1 

1 Allá va lodo Junto, como en revueltos jiros 
Ya el agua de los rios al seno de la mar ; 

Y penas y placeres, y risas y suspiros. 

Serán nuestras ofrendas ante su inmenso altar ! 







JÍIMNO Á LA J^RATERNIDAD- 

En el inmenso seno 
Del angustiado mundo, 

Agítase fecundo 
El gérmen creador. 

El mundo se estremece, 

Sintiendo en sus entrañas 
Sensaciones estrañas, 

Vida, placer, dolor. 

La sociedad antigua 
Cerrando está los ojos : 

Do quiera en sus despojos 
Tropieza nuestro pié. 

El porvenir avanza 
A pasos de gigante ; 
i Hermanos, adelante : 

Ya el porvenir se vé. 

i Miradlo, cuán hermoso : 

Sus fúlgidos reflejos 
Despiden desde lejos 
Resplandeciente luz. 
i Hermanos, adelante : 

Marchemos á la gloria ; 

Mañana es la victoria ; 

Llevemos hoy la cruz. 

Alzad la frente al cielo ; 

De allí viene la idea, 

Y al cabo en la pelea 
La idea triunfará : 




— 8 — 



1.a idea, que estrechando 
Al mundo entre sus brazos 
'Con fraternarles lazos 
Los hombres unirá- 

IMo mas feroz encono 
Velando en las fronteras ; 

Las razas estraangeras 
'Hermanas nuestras son. 

El mundo es nuestra patria ; 
Vivamos como hermanos. 
Tendámonos las manos ; — 
Fraternidad, Union ! 

No mas locas conquistas ! 

No mas infame gueiTa : 

La paz reine en la tierra. 

La paz universal. 

Porque la impía lucha 
De hermanos contra hermanos. 
Prepara á los tiranos 
Sangriento pedestal. 

No mas sean los hombres 
Esclavos ó señores. 

Según son los colores 
Oue Dios marcó en su piel. 

Al blanco, al negro, al indio, 
Creó el Señor iguales ; 

^ue unos á otros mortales 
No sirvan de escabel ! 

No mas con mano impía 
La sociedad cristiana 
Derrame sangre humana 
En el cadalso vil. 




Borremos de las leyes 
Ksa tremenda pena; 
Rompamos la cadena 
De tradición servil. 

El porvenir avanza 
A pasos de gifranle ; 
Hermanos, adelante ! 

La idea es inmortal. 
Mañana con sus rayos 
Alumbre ol sol naciente 
Del viejo continente 
El pacto federal. 

Y entonces la gran nueva 
Cruzando el océano, 

El mundo americano. 

El mundo de Colon, 
Repetirá con júbilo : 

« No mas infame guerra! 
La paz reine en la tierra r 
Fraternidad, unión ! > 




— 10 — 



MI jpATRIA 

España, Patria amada ! 

Cuánto tiempo ha pasado 

Sin que su aliento, para mí sagrado, 

Reanime mi existencia fatigada ! 

^,Qué es de tí, madre mia ? 

Siempre enlutada y triste ! 

Ay : cuántas veces en tu seno viste 
.Arder el fuego de la guerra impía ! 

Cuánto dolor le cuesta 
Estipar la semilla 

A)ue á manos llenas derramó en Castilla 
Del realismo servil la grey funesta ! 

Pero nunca á tus males 
Te postraste rendida : 

•Que es inmortal el gérmen de tu vida, 

Como son sus hazañas inmortales. 

La razón y el derecho 
Sean siempre tu escudo ; 

•Oue al fin te has de arrancar el dardo agusdo 
<)\ie el fanatismo te clavó en el pecho. 

Nunca supe adularte ; 

; Oh España idolatrada ! 

{Patriótica mi voz, mas siempre honrada. 

De la lisonja vil ignora el arte. 

Hay quien con arrogancia 
Supone que aun el mundo 




— n — 

Está admirando en estasis profundo 
Las glorias de Sagunto y de Nuniancia : 

No escuches al «¡uc intente, 

Evocando el pasado, 

Olvidar la labor (jue le ha locado 
A la viril generación presente. 

Estímulo de gloria. 

No escusa de pereza. 

Deben ser con su olímpica gi-andeza 
Los altos hechos de la antigua historia.- 

Despues de tanta hazaña. 

Tu suelo ensangrentado. 

Hace tiempo convulso y agitado. 
Necesita reposo, oh ! madre España r 

Pero no es el reposo 
De inacción infecunda, 

Quien te ha de redimir de la coyunda' 
Que tu cerviz dobló con yugo odioso. 

Ese yugo se llama 
Fanatismo, ignorancia : 

Guarda á los pueblos en eterna infancia 
Y apaga del saber la pura llama. 

Quiebran sus eslabones 
La ciencia y el trabajo ; 

Ley que la humanidad al mundo trajo 
En todo tiempo, en todas las naciones^ 



¿No ves cómo afanosos, 
Los pueblos á porfía. 




‘‘Hoy realizando van, dia Iras dia. 
Proyectos que parecen fabulosos ? 

Italia se engrandece ; 

Una, libre y completa. 

De sn eterna ambición llega ú la meta 
Y con nuevo vigor rejuvenece. 

Los altivos Germanos, 

Después de su victoria, 

Conquistan pura, inmarcesible gloria 
Sondeando científicos arcanos. 

Francia, con nuevas leyes. 

Vuelta de su desmayo, 

Va realizando su fecundo ensayo 
De ser feliz y prosperar sin Reyes. 

j Pueblo español, escucha! 

Tú, con los ojos fijos 

En tu ideal, la sangro de tus hijos 

Hoy no malgastes en estéril lucha. 

Trabaja ! y trabajando. 

Las fuentes de riíjueza 
Oue pródiga te dio naturaleza. 

Tu hermoso porvenir irán labrando. 

Entonces, grande y fuerte. 

Feliz, regenerada, 

Al verte, España, libre y respetada. 
Todos dirán : « Es digna de su suerte. » 




yiL pLUB pNIYERSlTARIO 

Cru/amlo de la vida el áspero camino, 

A veces entre abrojos se encuentra alguna llor ; 
Knlonccs se detiene gozoso el peregrino 
Y aspira con delicia su embalsamado olor. 

Así yo, (¡ue la vida cruzando tristemente, 

Ni espero ni deseo ya dichas y placer, 

Aspiro con delicia el saludable ambiente 
Que en este club difunden la ciencia y el saber. 

Vosotros, (|ue en el alma sentís el sacro fuego 
Que inflama á los (jue buscan con ansia la verdad ; 
Vosotros, (jue robando las horas al sosiego 
(iastais en el estudio la Juvenil edad ; 

Decitlme sino es cierto que el alma dolorida 
Kncuentra en este sitio consuelo á su aíhccion ; 
Decidme sino corre aquí dulce la vida, 

Serena la conciencia, Irancjuilo el corazón. 

Decidme si no es grato, después de haber sufrido 
Del mar de las pasiones el fiero vendaval, 

Venir aijuí, lejanos del mundanal riiido, 

Aquí, dó no se mancha jamás nuestro idc>al. 

Por ijue ese ideal puro, «jue vive <le la ciencia, 

No arrastra por el lodo su vestidura azul ; 

Si roza con su plauta la mísera existencia, 

La fnnite alza del cielo al transparente tul. 

Vlumnos do la ciencia! Sohlados ile la ideal 
Unidos aquí estamos con lazo fraternal 




— 14 — 



Los quu hemos batallado del mundo en la [X'lea, 
Y los que de la vida pisáis en el umbral. 

Venid á reemplazarnos, orlada vuestra frenle 
Con la brillante y pura aureola del sabor ; 

Ln tanto que al ocaso bajando lentamente, 

.\1 fin os bendecimos nosotros al caer ! 





— 15 — 



yVlONTEYIDEO 

Allá en otro tiempo y en tierra lejana, 
Cuando la mañana del vivir gocé, 
lintre mis ensueños de color de rosa, 
América hermosa ! contigo soñé 1 

Soñé con tus campos, tus llores, tu brisa. 
La blanda sonrisa de tus hijas vi ; 

Y el patrio dejando, feraz suelo hispano, 
Crucé el Occeáno y vine hacia tí. 

En sangre empapada estaba esta tierra ! 

; Maldita la guerra que así la manchó ! 
Arrasó los campos, agostó las flores, 

Los dulces amores en odios trocó. 

La blanda sonrisa de tus hijas bellas 
Mostraba las huellas del hondo pesar, 

Que al fin parecía dejar en sus ojos. 

Cual bellos despojos, fas perlas del mar. 

Pasó la tormenta. El sol en el cielo 
Sin nubes ni velo ya vemos lucir. 

Aquí en la ribera del Plata gigante. 
Sereno y radiante se vé el porvenir. 

i Sultana del Plata ! en lecho de llores 
Los crudos dolores olvidas de ayer, 
Mecida entre blancas flotantes espumas, 
Tu cielo sin brumas, tu vida el placer! 



Qu(! nunca, sultana, de nuevo ensangriente 
Tu cándida frente la guerra civil ! 




— 16 — 



¡ No (juicran tus hijos gastar inhumano> 

Kn luchas de hermanos su esfuerzo viril 

Que siempní mecida, sultana, enln' llores 
Los crudos dolores olvides de ayer, 

Tus plantas bañando las blancas espumas ; 
Tu cielo sin brumas, tu vida el filacer : 





— 17 — 



¡JODOS hermanos! (i) 

Hay todavía en el mundo, 

Aunque parezca mentira. 

Quien como prójimos mira 
Solo á los do su Nación : 

Y aquellos que la luz vieron 
Mas allá de una frontera, 

De buena fé considera 

Que hermanos suyos no son. 

Y entre tanto el hombre al mundo 
Bajo su imperio sujeta ; 

Y cruza todo el planeta 
En las alas del vapor; 

Y allí donde la fortuna 
Asilo y hogar le ofrece, 

Allí goza, — allí padece, 

Y allí piensa y siente amor. 

Oh ! si ! los hombres nacieron 
Para ser todos hermanos; 

Son criminales y vanos 
Los intentos de sembrar 
Entre razas y entro pueblos 
Odios perennes, impíos; — 

¿ Pues no vemos cuántos rios 
Van corriendo á un mismo mar ? 

Tú sabes bien, noble tierra 
Hoy tan triste y abatida, 

( 1 ) Lcida en una tertulia literaria cuyo proiucto estaba ditsii- 
nado á socorrer ú las victimas do una inundación en Porlujal. 




— 18 — 



Tú sabes, tierra querida, 

Hoy sumida en la aflicción, 

Que á muchos que la luz vieron 
Lejos del gigante Plata, 

K1 golpe que á tí te mata 
Les hiere en el corazou. 

Por eso Montevideo 
Oue tanto amor atesora, 

A saber que también llora 
Portugal desgracias hoy. 

Le tiende ansiosa los brazos 
En medio de su agonía, 
Esdamando : « ¡ Hermana mia. 
Oigo tu voz y aquí estoy ! > 



- 59 — 



JP.A VÍSPERA DEL COMBATE 

(Escrita cuando iban á hacerse en Francia las elecciones generales 
que dieron por resultado la caída del Gabinete Broglie, después de 
la muerte de Thiers.) 

Mañana es la batalla : La Francia se estremece ; 

Eléctrica corriente sus nervios sacudió. 

¡ Oh raza de valientes, cuyo entusiasmo crecM^ 

En frente del peligro, que nunca te arredró ! 

Uniendo sus banderas en híbrido consorcio, 

El Rey de los Borbones y el vÉstago imperial, 

Invocan el augusto poder del sacerdocio 

Y ofrecen al Pontífice corona terrenal. 

¡ Y allá van : rebosando los bandos en furores, 

Henchidos de apetitos, enfermos de ambición ; 

A todo trance buscan oro, poder, honores ; 

¡Qué importa, si los hallan, que se hunda la nación : 

Pero la Francia vela; y no es aquella Francia 
Que ante la gloria un dia rindió su libertad ; 

Pasaron esos tiempos de cándida ignorancia ; 

La Francia de estos dias es ya mayor de cilad. 

Y sabe que el brillante fulgor de la victoria 
Al fin so desvanece cual rápido huracán ; 

Y que la guerra ofrece, mezclando luto y gloria, 

Si palmas en Crimea, derrotas en Sedan. 

Y sabe que ese mónslruo, aborto del abismo, 

Por donde pasa siembra la imiorlo y el horror, 




— 20 — 



Y en;^entlra en sus entrañas el negro despotismo, 

Y absorbe de los pueblos la sangre y el sudor. 

La Franeia no está pronta para encender la guerra, 
Porque la Tiara ejerza terrena autoridad ; 

Si con su noble sangre ha de regar la tierra, 

¡ Oué sea defendiendo su santa libertad ! 

One sea ('ombatiendo las sombras del pasado 
Oue oscurecer pretenden la luz del nuevo sol, 

One ya en el horizonte despunta nacarado, 
siguiendo de la aurora el fúlgido arrebol. 

Por eso se dispone la Francia á la batalla 

Y sus mejores hijos so prestan á lidiar, 

l.as armas esgrimiendo, si ruge la metralla, — 

Los votos, si (*l sufragio se quiere respetar. 

i Mañana es (d combate ! La Francia se estremece ; 
Eléctrica corriente sus nervios sacudió. 

; Oh raza de valientes, cuyo entusiasmo crece 
Kn frente <lel peligro, que nunca te arredro ! 

; Mañana es el combate! ¡ mañana es la victoria ! 
Mañana las intrigas deshechas quedarán ; 

Del bando que se atreve á prometerte gloria 
D<‘spues de haberte dado la mengua de Sedan ! 

Y el grande ciudadano á quien la patria llora, 

Une habita ya regiones do eterno resplandor. 

Dirá, vueltos los ojos hácia la nueva aurora: 

^ i Esa es mi noble Francia, la tierra de mi amor! > 



— 21 — 



J?RANCIA ( 1 ) 

So ha diclio tanto y tan bueno 
Sobre esc dogma fecundo, 

Que derrama por el mundo 
Raudales de caridad ; 

Tantas veces en el pedio, 

(Jue el torpe egoísmo o[)rime. 
Resonó la voz sublime 
De santa Fraternidad : 

Que temo que ya esa cuerda 
No vibre en mi pobre lira; 

Tero ésta á rendir aspira 
Un simple y humilde don, 

Prenda de mi simpatía 
A ese noble pueblo hermano, 
Que compra el progreso humano 
Con sangre del corazón. 

¡ Oh Francia ! Laboratorio 
Para todo grande ensayo ! 

Jamás consiguió el desmayo 
Tu fuerte brio abatir ! 

Cuando á cientos las cabezas 
Kn el cadalso caían, 

Tus bravos hijos sahian 
Mirar la muerte y reir. 

Y así fuiste con tu sangre, 

Fn medio del sacrilicio, 



< 1 ) Escrita después de ung. inundación ocurrida en Francia. 




Levanlando el edificio 
De la nueva Sociedad ; 

Y 1h idea democrática 
Envuelta entre tu bandera 
Derramó en la Europa entera 
Gérmenes de libertad. 

¡ Francia ! En tus victorias grande, 
Grande aun en tu derrota ! 

La imperial púrpura rota 
Por los guerreros del Rhin, 

Abrió á tu pueblo los ojos ; 

Y en vez de regia diadema, 

El democrático emblema 
Ciñó tus sienes al fin. 

Y ahí estás, faro brillante. 

Que el viejo mundo ilumina, 

De nuestra raza latina 
Revindicando el honor. 

Ahí estás, con tu bandera 
Al viento flotando ufana, 
Precursora de un mañana, 

Cuyo fruto está ya en flor. 

P*or e.so tus desventuras 
Como propias las miramos ; 

Con tus lágrimas lloramos ; 

Tus desgracias nuestras son. 

Por que en tí vemos, oh Francia, 
Un heroico pueblo hermano. 

Que compra el progreso humano 
Con sangre del corazón. 



— 23 — 



JgCOS DE LA NOCHE 

Cerró la noche temerosa y triste ; 

En esas horas de misterio llenas, 

Kcos sin nombre por el aire va;?an, 

Notas perdidas el espacio pueblan ; 

Armonías celestes, inefables. 

Suspiros de pasión, sentidas quejas. 
Rumores que el espíritu estremecen. 

Que en el alma fatídicos despiertan — 

Con recuerdos de penas que pasaron, — 
Dulces memorias que creimos muertas. 

Yo no sé como fué ; — mas poco á poco 
Adíjuirieron mi oido y mis potencias 
Percepción tan sutil y tan estrada , 

Lucidez tan intensa y tan perfecta. 

Que empecé á comprender distintamente 
Los mil rumores que en el aire ruedan, 
Cuando la noche temerosa y triste 
Envuelve al mundo con su densa niebla. 

Y lo primero que alcanzo el oido 
Atento a percibir, fueron las tiernas 
Confesiones de amor, no formuladas. 

Las impresiones íntimas, secretas, 

Que nunca el labio reveló atrevido. 

Que siempre están en el misterio envueltas. 
Los ecos que traian esas voces 
Partian, ya do lejos, ya de cerca; 
y alj^una vez venían «lo ultratumba 
Cargados con re«;ucrdos de la tierra. 

Murmuraban dulcísimos y suaves 
A«iuellos ecos por la limpia esfera ; 




— 2i — 

-Mas osla se anubló, j osciiclié al punió 
Levan larse en tropel voces siniestras, 
Gritos de rabia, rechinar de dientes. 
-Maldiciones, rugidos y blasfemias. 

Y eran los ecos del terror inmenso 
Oue implacable, el espíritu atormenta 
Del criminal, que en la callada noche, 

-\nte el espectro de su crimen tiembla : 

Oí des[)ues los ecos maldecidos 
De la calumnia anónima y rastrera. 

(Jue creciendo al pasar de boca en booa. 
Gigante se hace, si nació pigmea ; 

Que á su víctima ahoga lentamente 
Sin (jue alcance á saber donde se engendra 

Y que cual hiena infame ó implacable 
Hasta en los muertos con placer se ceba ! 

Luego vinieron á halagar mi oido 
Ecos mas dulces, voces mas serenas ; 

Eran los votos que el proscripto errante 
Por su patria infeliz al cielo eleva ; 

Eran las bendiciones de las madres. 

One en alas del amor hasta Dios llegan ; 

Era el perdón que una mujer amante. 
Víctima triste de perfidia artera. 

Enviaba al morir, al hombre ingrato 
One envenenó su mísera existencia. 

Y esas voces y mil que se confunden, 

Que so .cruzan, .se chocan y se mezclan 
En revuelto y confu.so torbellino. 

Forman los ecos que en el aire ruedan. 
Cuando la noche temero.sa y triste 
Envuelve al mundo con su densa niebla. 




pILBAO 

Allá cii las ásperas breñas 
Que hay en el norte de España, 
En la siempre independiente 

Y no vencida Cantabria, 

A corto trecho del mar 
Una ciudad se levanta : 

Cual muchas alegre y bella. 
Como pocas aseada. 

Altas montañas la cercan, 

Y una ria se destaca 
Del mar á la población. 

Que humilde sus plantas baña. 
Ahora sabéis ya cual es 
La ciudad : Bilbao se llama. 

En una tai'de de invierno 

Y en una modesta casa 

De esa ciudad, padre é hijo 
.lunto al hogar platicaban ; 

Y al recordar el buen viejo 
La historia de sus hazañas. 

Se animaba su semblante. 

Sus ojos centelleaban, 

Y palpitando con fuerza 
Su corazón, muestra clara 
Daba de que en ól ardia 
El santo amor de la patria 

' ¡ Que noche aquella, hijo mió : 
El fragor de la metralla. 

La nievo, cubriendo el suelo 
Como una fría mortaja. 




— 26 — 



El vendaval, rebramando 
En el campo y la montaña, 

Los gritos de la pelea 

Y el estruendo dé las armas, 
Producían tal conjunto 

De oscuridad y de llamas. 

De gritos y de lamentos 
De terror y de esperanza. 

Que el que aquella noche ha visto 
No podrá nunca olvidarla. 

Y dominando el tumulto 
En el puente de Luchana, 

Vieras al noble caudillo,. 

Que con voz robusta y clara 

Hijos mios, adelante : > 

A sus soldados gritaba. 

Y uniendo el grito al ejemplo. 

Con inconcebible audacia, 

De su tropa á la cabeza 
Puente adelante se lanza ; 

Arrolla cuanto se opone 
A su vencedora marcha, 

Y entra en Bilbao, que frenética 
Su libertador le aclama. 

Muchos cayeron lidiando 
Como buenos : mas la Fama, 

La gloria de aquella noche 
Grabó en sus mas bellas páginas. 

Hijo mió, si algún dia 
Las turbas fanatizadas 
Que acaudilla el despotismo 
De nuevo á Bilbao asaltan ; 

-lúramc que has de lidiar 
En la sangrienta batalla, 

Sin rendirte nunca al yugo 




— 27 — 



De las huestes reaccionarias ! 

— < Os lo juro, padre mió, 

Por las cenizas sagradas 

De los héroes que murieron 
Aquella noche. Mi planta 
Jamás retrocederá 
Ante la servil canalla 
Que deshonra el noble suelo 
De esta querida Vizcaya. » 

— « Hijo, que Dios te bendiga, » 
Dijo, bañados en lágrimas 

Los ojos, el buen anciano. 

Y confundiendo sus almas. 
Padre é hijo, en un abrazo. 
Dejaron ambos la estancia. 

Algunos años pasaron ; 

Y de nuevo fué asaltada 
Aquella ciudad heroica: 

De nuevo aquellas montañas. 
Por las huestes de otro Cárlo s 
Guarnecidas, vomitaban 
Sobre la invicta Bilbao 
Fuego, bombas y metralla. 
Treinta y ocho años hacía 
De aquella ruda batalla. 
Referida por el viejo 
Al hijo de sus entrañas. 

I.a tradición rcnacia 
Heroica, grande, preñada 
De gloriosísimos hechos 

Y de indomable constancia. 
Bilbao luchó como entonces. 
Porque lodos abrigaban 
l'.ntre los gratos recuerdos 




— ‘.>8 — 

De los (lias <Je su infancia, 

La historia de la Defensa, 

Que en solemne y dulce plática. 
Sus padres les enseñaron 
Llenos los ojos de lágrimas. 
Bilbao lucho heroicamente ; 

Y su valiente pujanza 

No sucumbió ante el empuje 
Del fanático monarca. 

Confirmó el nombre de I miela 
Oue con justicia llevaba : 
Nombre que guarda la historia 

V eternizará la fama. . 






— 29 — 



pESPUES DE LA BATALLA 

I 

Ya terminó la batalla : 

Vamos á enterrar los muertos ; 

De polvo y sangro cubiertos 
Allí tendidos están. 

No perdamos un instante 

Y al campo corriendo vamos; 

Que los grajos, si tardamos, 

A dar cuenta de ellos van. 

II 

Doblando está la campana 
Por los que ayer sucumbieron : 

Como valientes cayeron 
En el campo del honor. 

Vamos á rezar por ellos ; 

Que si la patria enlutaron. 

Alto ejemplo nos legaron 
Ds constancia y de valor. 

III 

Nuestras preces por sus almas 
Al Eterno elevaremos 

Y por todos rogaremos 
En una misma oración ; 

Que si en campos diferentes 
Ayer rindieron la vida. 

Una es su patria querida 

Y Españokít todos son. 




y^BISMOS 



I 

Mirando el cielo estrellado, 

Azul, insondable, inmenso, 

Loca la mente quisiera 
Descubrir con el deseo 
11 mas allá que se oculta 
Detrás de ese hermoso cielo. 

II ' 

Contemplando el ancho cráter 
Del volcan, en cuyo seno 
Hirvientc lava se agita 
En remolino perpetuo. 

Quisiera llegar al fondo, 

Y estudiar los elementos 
Que la esplosion determinan 
En sus entrañas de luego. 

III 

Y aquí mismo, entro nosotros. 
Otros abismos encuentro. 

Aun mas ([ue el volcan profundos. 
Insondables mas que el cielo : 

Son el corazón humano 

Y el humano pensamiento. 
Esfinges impenetrables. 

Problemas nunca resueltos. 
Abismos en que se esconden 
Mundos de ideas y afectos ; 

En que hierven y se agitan 




Confundidos y revueltos, 
Dudas y fé, luz y sombra, 
Vicio y virtud, oro y cieno, 
Esperanzas que renacen. 
Restos de otras que murieron. 
Ilusiones, desengaños, 
Inestinguibies deseos, 
Aspiraciones eternas, 

Nunca realizados sueños ! 

IV 

i Abismos en todas partes. 

En todas partes misterios ! 

En los senos de la tierra. 

En las alturas del cielo. 

En el corazón humano 
Y el humano [)cnsamiento ! 




yi JSABEL 

Te acuerdas, Isabel, de aquellos dias, 

En que al nacer tu juventud temprana, 

Con cariño infantil ya me querías? 

Cariño (juc tú entonces 
Apenas comprendías: 

Providencial cariño 

Que el cielo puso en tí, para que hoy fueras 
Madre amorosa de mi pobre niño ! 

Alboreaba apenas 

Aquel dichoso amor, (}ue dio la vida 
A ese niño inocente ; 

Y en el risueño oriente 

De aquel amor feliz, locas bullían 
Alegres esperanzas, 

Que el alma cnagenada embebecían. 

¡Ay! cuan presto, Isabel, se nubló el cielo! 
Pronto el dolor impío, 

Burlando nuestro anhelo, 

Maltrató sin piedad al amor mió! 

Y partimos después ; y nuestra vida 
Fué rápida pasando. 

Con penas, sí, mas siempre embellecida 
Por ese afecto blando. 

Por ese amor profundo, 

Que es el único bien que hay en el mundo. 

Vió la luz ese niño, y desde entonces 
Murió nuestra ventura. 

Del dulce amor la regalada copa 
Trocóse, ; ay triste ! en cáliz de amargura. 




— 33 — 



Sucédense los dias 

sin que haya nunca en nuestro mal muilanza ; 
Y así vá entre dolores y agonías 
Muriendo poco á poco la esperanza. 

— ¿Qué justicia es la tuya, cielo santo? 

¿Pude ofenderte yo? — Venga en buciiliora 
La pena sobre mí — Mas ¿Qué delito 
Cometió esa infeliz que el alma aciora ? 

— ¡ Perdóname, Señor : Blasfemo grito 
Arranca de mi pecho el dolor fiero. 

i Perdóname, Señor ' Sea bendito 
Este mismo dolor de que me muero ! 

Tu que viste, Isabel, aquellos dias 
De ventura y de amor, en que brotaban 
Tan bellas ; ay ! las ilusiones mias, 

Has venido hoy á ver como se acaban 
l*:n el mundo placeres y alegrías. 

¡ Oh ! nunca sepas, Isabel (|uerida. 

Cuánto puede sufrir un pecho amante ! 

Corra serena y plácida tu vida. 

Sin que el dolor tu corazón quebrante ! 

llácia tí esliende sus pequeños brazos 
El hijo de mi alma — ¿Quién le dijo 
Que sin unirle á él maternos lazos 
Le quieres sin embargo como á un hijo ? 

Ni á cariño tan grande hay recompensa. 

Ni mas que otro cariño «jue le cuadre — 

Yo enseñaré, Isabel, á ese inocente 
A bendecir á su segunda madre ! 




OR QUE NO TENGO FLORES 



Los felices de la tierra, 

Los que tienen á su lado 
Quien endulce sus tristezas 
Con la miel de los halagos ; 

Los (jue al luchar de la vida 
Con los revueltos obstáculos. 
Saben que hay un corazón 
Que va siguiendo sus pasos, 
Cuando ven árido y triste 
J.l techo que he levantado 
Para (jue sirva de puerto 
1)0 mi vida en el naufragio, 

¿i Quién vivirá en esa casa, - 
Dicen, < tan seco y prosáico, 

Que no siente de las llores 
K1 inapreciable encanto? 

Por cierto que ha de tener 
Gusto bien estrafalario. 

Cuando vive así, sin flores, 

Ln una casa de campo. » 

— i Ay de mí ! como se engañan 
Los «jue este juicio han formado 
Del que en su modesta casa 
Vive humilde y solitario! 

No hay flores en ella ! — Cierto ' 

— Inclemente y despiadado 
Lo ha condenado el destino 
A aridez y desamparo. 

Las flores fué de su vida, 

Una por una, arrancando ; 

Hoy está yermo su hogar, 

Cual su vida desolado. 




— 35 — 



¿.V qué siírnljrar a/uciMias, 
Jazmines, rosas y nardos, 
Cuando en el alma doliente 
Espinas solo quedaron ? 

Es bello, sí : ¿quién lo duda ? 
En las noclies de verano^ 
Cuando el soplo de la brisa 
Las flores acariciando 
Esparce por el ambiente 
Sus efluvios perfumados — 
Respirar en sus aromas 
Embriagueces y encantos. 

Que los sentidos y el alma 
Deleitan con dulce halago. 

Mas las flores, á mis ojos, 

Son el bellísimo marco 
Que hermosea de una vida 
Dulce y apacible el cuadro. 

Y si el cuadro no so tiene, 

A <iué ocuparse del marco ? 

Las flores deben pasar 
Desde una mano á otra mano, 

V llevar el suave aroma 

1)0 unos rizos á unos labios; 
Sin eso, son sus perfumes 
Insípidos, cuando no amargos; 
Remedo de falsos goces 

Y de mentidos encantos. 

Por eso no tengo flores ; 

Por«|ue mis dichas pasaron, 

V ni placer ni esperanzi 

En mi evislencia ha quedado; 
Por eso está múslio y triste 
Como mi vida, mi campo. 




— 36 — 



Recuerdos de yiLLA poLON 

I 

Montevideo crece y se dilata. 

La Sultana del Plata 

Tiende su brazo al Paso del Molino ; 

Esmalta su camino 

Con lindas quintas y fragantes flores, 

Y creciendo, creciendo, 

Se va al fin poco á poco convirliendo 
En hermoso vergel de pa2 y amores. 

Por sus alrededores 
Se vé cruzar ahora 
Poderosa y veloz locomotora. 

Que corre jadeante 

Con estridente y áspero silbido, 

Y empuja hácia adelante 

A esc pueblo, que aun yace dormido. 

II 

Eran los dias del ardiente eslío ; 

Mansas y transparentes 
Se deslizaban del gigante rio 
Las poderosas, rápidas corrientes. 

El cielo sonreía 

Inundado de luz ; crucé las calles. 

Subí al wagón, y pronto por la vía 
Fui respirando aromas de los valles. 

Mas allá de Yatay y la Tablada, 

A la derecha mano 

Se encuentra colocada 

Una humilde Estación, (juc lleva el nombre 




— 37 — 



pcl célebre italiano, 

Que todo el continente americano 
Para siempre llenó con su renombre r 
Hablo de la Estación 
Que todos conocemos por Colon. 

En ella me apee ; vi á pocos pasos 
In cómodo carruaje que partia, 

Y aunque ya muy escasos 

Los asientos, que todos á porfía 
Querian asaltar, yo con buen modo, 

A fuerza de paciencia y de cachaza 
En el carruaje consegui acomodo 

Y enderezamos rumbo hacia la plaza - 
Según iba avanzando 

Miraba en derredor desde el carruaje, 

Y cada vez mas bello iba encontrando 
Aquel fresco y espléndido paisaje. 

Dos filas de eucaliptos sombreaban 
Por uno y otro lado la ancha calle ; 

Aquí y allí se alzaban 

Casitas que blanqueaban 
Como los lirios en el verde valle. 

m 

Una de ellas, alegre aunque modesta, 
franca entrada me dió ; ya en sus umbrales 
Se respiraba atmósfera de fiesta : 

Era un vergel de flores naturales. 

De ellas lleno el wagón, pronto llegamos 
A la ancha plaza, no menos ílorida ; 

El carruage pasó : nos apeamos : 

Allí se respiraba aire de vida ; 

Sentimos su intluoncia bendecida 

Y el mundo y sus miserias olvidamos. 




— 38 — 

Frosi'o asifiiilo nos dio la verde alfombra; 
Los árboles, frondosa y grata sombra ; 

Y ( ¡ sabias previsiones 

De las ninfas de aquel bos<iue encantado ! ) 

Se habían acordado 

De llevarnos sabrosas provisiones! 

Saciado el apetito, 

Libado el néctar que en Jerez se cria. 
Sentimos un deseo acre, infinito 
D(‘ belleza ideal, de poesía; 
y al calor de aquel dia de verano, 

Al calor del Jerez, y mas (jue nada 

Al calor soberano 

De tanta y tan magnética mirada. 

Brotó la poesía : sus acentos 
De Colon en la Plaza resonaron ; 

Y aquell<^s seres, plácidos, contenlos. 

Por algunos momentos 

Himnos al cielo de la tierra alzaron. 

IV 

.Muchas vííc.es a<|uelln ahígi’e fiesta 
Sencilla y bien dispuesta 
Se repitif'j : las horas bendecidas 
Pasadas en Colon, quedan grabadas, 

Puras y perfumadas, 

línlre imesfras memorias mas ijueridas. 







— 39 — 



yiL DEJAR LA PATRIA 

¡ Y lie de partir! y el ánima doliente 
Ha de aliogar su llanto y sus clamores ; 

Y en otros climas, y entre estraña gente, 
La cadena arrastrar de sus dolores ! 



Horas de amor, dulcísimas memorias. 
Gratos recuerdos de la edad primera, 
Breves antojos de soñadas glorias. 

De la edad juvenil bella quimc'ra: 

A Dios quedad ! — La mano del destin»» 
Adelante me empuja — El océano 
Ofrece á mi bajel ancho camino 
Que me conduzca al suelo americano. 

Oh ! si al pisar mi planta aquella tierra. 
Joven, hermosa, ayer desconocida. 

Que si hoy es presa de nefanda guerra 
No ha marchitado el gérmen de su vida ; 

La juventud y el brio y la esperanza 
Fuertes brotasen en el pecho mió, 

Y un porvenir de dicha y bienandanza 
De amor llenase el corazón vació! 



Jl^ABOUREZ profond 

Si queréis recojer pingüe cos(»cha, 

Que caiga la semilla bien á fondo : 
Abrid en los terrones honda brecha : 
Labrad hondo, muy hondo! 

Si queréis conocer de vuestra amada 
El tierno corazón, leed el fondo 
De su amorosa y límpida mirada : 
Labrad hondo,* muy hondo ! 

Y si queréis de un pueblo <lesgraciado 
Las heridas curar, sondeatl el fondo 
De la llaga mortal que Ic ha postrado; 
Labrad hondo, muy hondo: 




— 41 — 



¡yEN HÁCIA MÍ ! 

Si üii la callada noche 

Astro brillante en el azul del cielo 
Veo lucir; 

í ^ Estrella ! esclamo con ferviente anhelo^ 
Ven hacia mí ! 

Si en las salobres ondas, 

Erágil nave, vagando en lontananza 
Veo correr, 

Esclamo entre el temor y la esperanza : 

€ Ven pronto, ven ! 

Si errante golondrina 

Veo cruzar el éter cristalino 
Cerca de aquí, 

Esclamo con afan : < Quiera el destino 
Venga hacia mí ! » 

Y no es al ave, al barco, ni á la estrella, 

A (juienes llamo así ; 

¡ Llamo á mi alma, que quedo allá lejos — 
Lejos de mí ! 



I I 



I 



A la iiaü de Ahrll de t§7« 

No es ia vicloria, no, la que ha encendido 
Esas alegres, rústicas hogueras ; 

Alegrías tan puras, tan sinceras, 

No cuestan ni una herida, ni un gemido. 

Esc inmenso clamor, es el latido 

De un pueblo que ama: las venganzas fieras 

Ignoran osas voces placenteras ; 

En su cantar hay algo de rugido. 

Rompe, pueblo Oriental, las ligaduras 
Que te imponen antiguas tradiciones. 

De un pasado que huyó, torpes hechuras. 

Destruye de la guerra los pendones, 

Y el vuelo tiende á las regiones puras 
En que viven felices las naciones. 



— 46 — 



II 



Roma libre 

Iii.in lio loiios, madre de Nerones, > 
lo !.:t ll:u:indo un poeta; en tu recinto 
■ ai /.aba el Circo, que en su sangro tinto 
:>oj:ilia:i oo la fé los campeones. 

Aíüa cor. óus bárbaras legiones 
l.lo-a ma> tarde; con terrible inslinto 
ijuiore el ¡)oder de Roma ver extinto, 

V en sus ruinas alzar nuevas naciones. 

Miruu* (ii spues altivo el Vaticano; 

V ciñendo á su sien doble corona, 

H dogma de Jesús lo hace romano. 

Mega Italia f»or fin ; el triunfo entona 
nne el Ponlííico-Rey disputa en vano ; 

V Roma es libre! - el Quirinal pregona. 




— 47 — 



III 



Al pueblo arsciitiiio 

« Acatemos la ley > dijo el profeta. 

Oyóle cl pueblo y recogió el consejo ; 

Y dióle Mayo su inmortal reflejo, 

Bronces el arte, cantos el poéta. 

Un dia aquella voz, ronca é inquieta. 
Lanzó ese grito conocido y viejo 
Que empaña de la ley el claro espejo, 

Y la justicia á la pasión sujeta. 

.Mas el grito discorde y estridente 
Que un momento turbó la paz serena, 
rué muriendo, sin eco, lentamente. 

¡ Pueblo argentino ! La doctrina es buena. 
La seguiste y la paz orló tu frente ; 

Quien la aclamó y la holló, sufra la pena. 



— 48 — 



IV 



Al Club 1. iiiversltario 

¿Y éste c> el pueblo que tan altos hechos 
De cívica virtud legó á la historia? 

¿ El pueblo á cuyos hijos la victoria 
Dio patria, libertades v derechos? 

¿ Do está la fé, que los altivos pechos 
Con su aliento templó ? Si*de su gloria 
Conserva todavía la memoria, 

¿Cómo hoy sigue caminos tan estrechos? 

— Así pensé y temí : ¡ temores vanos ! 

Al ver reunidos, de la patria escudo, 
Tantos talentos en la ciencia hermanos, 

! Ilustre Club ! del porvenir no dudo ; 

De aquí saldrán los grandes ciudadanos ; 
La esperanza está aquí — Yo la saludo! 



Vielor jflaiiiirl 



Sor uno mas en una dinastía, 

Uno de tantos Royes, que en la historia 
Pálidos pasan, sin dejar memoria 
Que arroje luz sobre su tumba fria ; 

Poca cosa es á fe ; pero el que guia 
Un pueblo por la seuda de la gloria, 

Y le da paz después de la victoria, 

Si es monarca, ganó su monarquía. 

Así VICTOR MANUEL quc ha redimido 
La Italia esclava, haciéndola señora, 
Salvo su nombre del eterno olvido. 

La Fama sus hazañas conmemora ; 

Y ante la tumba de su rey querido 
Se inclina Italia y enlutada llora. 



A Albcriee 



Cuando Cúsar sus águilas triunfales 
l’or el antiguo mundo paseaba, 

La Liega humanidad lo colocaba 
Al nivel lie los dioses inmortales. 

Mas larde, las hazañas iinperiales 
I)i*l corso vencedor la Europa esclava 
('on servil entusiasmo celebraba, 
Aclamándole grande sin rivales. 

Hoy unidos entrambos continentes 
Kn mas noble y humano pensamiento, 
\ an á decir á las futuras gentes. 

(jen lili consagró su gran talento 
A la causa del bien ; y los presentes 
Levantan á su gloria un monumento. -» 




— 51 — 



VII 



Á múriiiol 

Cuando triste y sin luz, el Sol de Mayo 
Kn tu patria infeliz se oscureeia, 
Cuando brutal y torpe tiranía 
Kn ella hacia criminal ensayo ; 

Del sacro númon el potente rayo 
Kn tu inspirado corazón ardía ; 

Tú adivinabas el radiante dia 
De que era precursor aquel desmayo. 

Buenos Aires! tu vida es hoy hermosa, 
Claro tu .sol, seguro tu camino, — 

Savia de libertad en tí rcbo.sa. 

Al cumplir tu magnífico destino. 

Con él se enlazará, siempre gloriosa. 
La memoria inmortal dei Perenrino. 




VIU 



Á Olegario .%ndi*Rflr 

; Una voz mas on el celeste coro ! 

I Una sien mas con el laurel ceñida ! 

¡ Una página mas (]ueda esculpida 
Por la fama inmortal, on letras de oro : 

¿ Fué correcto tu canto? — Yo lo if^noro ; 
i*oR]iic mi mente absorta y sorprcnditla 
Vnle ;;,Tandcza tal, no halla medida 
Kn (]uc pueda caber tanto tesoro. 

INto en las cumbres de la huma-na gloria 

Los altos genios ajitarsc veo 

One dejaron al mundo su memoria ; 

Y cien himnos y cien escuchar creo. 

Que celebran la espléndida victoria 
Del cantor inmortal de Proyneteo. 



— 53 — 



IX 



lia \l4a de una flor 

Altiva, bella, embalsamando el viento 
Con su naciente aroma, brotó ufana 
Al despuntar el sol de la mañana, 

Y (le las auras el fragante aliento. 

Los ruiseñores con sonoro acento, 

Al contemplar belleza tan temprana 
La saludaron ; y la flor galana 
Tendió sus hojas hacia el firmamento. 

Mas vino el huracán. —Con mano impía, 
envidioso al mirar tanta hermosura, 

Al suelo la arrojó marchita yerba. 

¡ Imagen fiel de la esperanza mia 
Que halló en mi pecho triste sepultura ! 

¡ Tan lozana al nacer ! — ¡ tan presto muerla 




X 



Soneto dedieailo á B. V. 

Al vt*r desmoronarse la creencia 
One á la humana razón sirvió de freno : 

A! ver (]ue el hombre, impávido, sereno, 
Sustituye Ir^ fé con la conciencia, 

Hay quien reniega de la humana ciencia, 

Y loro de terror, de augustia lleno, 
.Maldicí? la razón, como un veneno 
Oue emponzoña la mísera existencia. 

¡ Blasfemos, apartad ! dejad que el mundo 
Por su nuevo carril siga adelante 

V realizar el porvenir fecundo. 

r.s la trasformacion la ley constante ; 

Ai un átomo se pierde ni un segundo 
Del l iiiverso en la estension gigante. 



XI 



Recuerdo ú iL. Ifl. de B. 

-l(»v(Mi aun, te arrebató la suerte 
J:1 ser á quien uniste tu existencia. — 
Pocos años después, tu pura esencia 
Te une con él en brazos de la muerte. 

Si al perderle sentiste dolor fuerte 
i. Qué sentirás al verte en su presencia ? 

¡ Insondable misterio, que la ciencia 
r.studia en vano ante tu cuerpo inerte : 

i Oh Lola ! fresca flor arrebatada 
A la tierra oriental en (jue naciste, 

Kn que aprendiste á amar y fuiste amada 

si desde el cielo, en (jue tu esencia existe 
Vuelves tal vez al mundo tu mirada, 

El llanto enju^^a de tu madre triste ! 



— 56 — 



XU 

Valor y earidail 

nl'KMOS ÁIBES Y UO:iTEVIDE() 

Deja el sudario frió de la muerte 

Y con nuevo vigor torna á la vida. 

De tu gran corazón da la medida 

F.l brio con (jue triunfas de tu suerte. 

V tú, Montevideo, ¿quiéi\ al verte 

Con tu hermana llorar, sentir su herida. 
No admirará con alma conmovida 
La Caridad que así pudo encenderte. ? 

Vínculos santos, lazos inmortales 
Que ya de hoy mas el tiempo no desata. 
Enlazan á ambos pueblos: son iguales. 

Ni al uno hay infortunio que le abala. 

Ni el otro en caridad tiene rivales — 

: Grandes son ambos como el ancho Plata 



XIII 



Con motivo de lo iiiausiiraeiou fiel Teléjcralo 
Trasatlántico 

Incjuiolo el hombre recorrió el planeta ; 

Su diámetro midió : su meridiano 
Marcó en el suelo con segura mano. 

Nunca saciada su ambición imjuieta. 

La ciencia es su poder : con él sujeta 
La tierra, el aire, el fuego, el océano ; 

Pero tantas conquistas son en vano : 

.lamas alcanza de su afan la meta. 

La idea (jue brotó en un continente 
Hoy penetra del mar en lo profundo, 

Y al'otro estremo palpitar se siente. 

¿Qué hace el hombre ante invento tan fecundo ? 

Levanta al cielo la orgullosa frente 

Y dice ú Dios: «Señor! dame otro mundo! > 




— 58 — 



XIV 



liRS onzns desiiioiietizaila») 

De la fortuna la voluble rueda 
Kn perpéluo vaivén, gira incesante ; 

La onza de oro, — tan bella, tan brillante, - 
Su vida terminó: ya no es moneda. 

La efigie antigua entre nosotros (jueda, 

Pero no es ya metálico .sonante ; 

Y aunque tal vez á muchos les espante, — 
,\1 Soberano inglés fuerza es que ceda. 

Así las tradiciones van muriendo 

Ln el alma, en la fé y hasta en la caja..., 

Que no vive de fé, según entiendo. 

Mas ya que todo el mundo las rebaja, 
Vengan onzas á mí ! — la mano tiemlo, 

Y en tomar muchas hallaré ventaja. 




— 59 — 



jIéSUS 

Si lú eres Dios, le adoro : 

Si eres hombre, te admiro ; — 
Cuando en la Cruz te miro, 

Me postro ante la Cruz. 
Levanto la cabeza, 

Y veo (MI tu agonía 
Brillar del nuevo dia 
La bienhechora luz. 

' Hijo del hombre, » siempre 
Te llama la Escritura ; 

Humana criatura, 

¿Serás Hijo de Dios? 

Yo inclino mi cabeza 
Ante el problema inmenso ; 
Pero te estudio, y pienso 
Uue como tú no hay dos. 

¿Cuál hombre le ha igualado? 
¿Quién ciimo tú ha sabido,— 
No el mal dar al olvido, — 
Pagar con bien el mal ? 

¿Quién sobre el cieno impuro 
De Roma la pagana 
Brotar hizo lozana 
La virtud inmortal ? 

Pi-nlnn ! dicen tus labios, 

; Amor ! se lee en tus ojos ; 

Y mii'iili’as tus di'spojos 
Palpitiin <le dolor, 




— 60 — 



Tu espíritu, venciendo 
Del cuerpo la tortura, 
Pei'dónalos, murmura. 
Perdónalos, Señor! 

¡ Jesús ! tu dulce nombre 
Es de virtud emblema : 

Tu vida es el poema 
De nuestra redención. 
Pasando irán los siglos, 

Y siempre tu doctrina 
Será la luz divina 
Que guie el corazón. 

Si tú eres Dios, te adoro ; 

Si eres hombre, te admiro ; 
Cuando en la Cruz te miro, 
.Me [)Ostro ante la Cruz ; 
Levanto la cabeza, 

Y veo en tu agonía 
Brillar del nuevo dia 
La bienhechora luz,. 



— 61 — 



j^. p. DE p. 

Han pasado los años : 

Al pasar, me han dejado 
Su cosedla fatal de desengaños. 

Algo queda con todo 

Que el tiempo no ha podido 

Quebrar con golpes, ni mancliai’ con Iodo: 

Vs la santa amistad que nos ha unido. 

Así, cuando mañana 
Se cierren ya mis ojos, 

Y el alma soberana 

Abandone estos míseros despojos. 

Yo la esperanza abrigo 
De (jue en horas como esta. 

Entre el rumor alegre de la fiesta 
Pienses alguna vez: falta un amigo! . 

V entonces, Carolina, 

Si en región mas serena 
Ñ ivo bañado por la luz Divina, 

Al Dios Omnipotente 

Que el Universo llena 

Yo le diré, con súplica ferviente : 

¡ Bendícela, Señor, que es noble y buena ! 








— 62 — 



yi p. yi. DE p. 

Sin tregua corriendo 
Veloz nuestra vida, 

Tal vez hoy se olvida 
La pena do ayer ; 

Y nueva esperanza 
Risueña brotando. 

Va el alma buscando 
L’n nuevo placer. 

Marchítase en breve 
La nueva esperanza ; 

Y en otra mudanza 
Ks grato esperar. 

Y así van pa.sando 
Las horas, los años, 

Ln bellos engañas, 

Kii dulce soñar. 

Pero hay existencias 
Serenas, benditas, 

Oue nunca marchitas 
Agosta el dolor - 
Hay almas que cruzan 
Rozando este suelo, 

De un cielo á otro cielo 
Kn alas de amor. 

Así es tu existencia, 

.\sí es tu alma bella : 
Brillante tu estrella 
La vemos lucir. 




— 64 — 



JK yVlARÍA 

Acaba la novela ; 

Va á comenzar la Iiistoria. 
Grabado en tu memoria 
Kl (lia quedará, 

En que el sueño dulcísimo 
De una ilusión querida, 
Tomando forma y vida 
A realizarse va. 

Al despuntar el dia, 

Dibújanse inseguros 
Contornos semi-oscuros 
Del alba al arrebol. 

Mas tarde, esos contornos 
Que oscilan, menguan, crecen, 
Distintos aparecen 
Bañados por el sol. 

Así los suaves éi;os. 

Las vagas armonías 
Que apenas percibías 
En tu primera edad, 

Formando ya distinto 
Clarísimo sonido, 

Repiten en tu oido : 

' ¡ Amor, felicidad ! 

María, que esas voces 
Jamás cambien de aconto ! 

Que nunca des al viento 
Sus Di ros de dolor : 




66 — 



^AS COPAS 

A las señoritas 1. y I?I. A* 

a Al son delle arpe angeliche. « 
J’ani cantar la lucha embravecida 
l)c las pasiones en el pecho humano, 

Dadme la cuerda del violin vibrante, 

Aves del alma trémula exhalando. 

Mas si (juereis de los celestes coros 
lina voz escuchar, si el dulce encanto 
Queréis probar de la región serena 
Que los ecos del mundo no turbaron. 

Id á escuchar las notas argentinas 
Que al cristal, sabiamente combinado, 

Arrancan con pasmosa maestría 
Esas dos niñas con sus blancas manos. 

Angeles son que el ánimo suspenden, 

Que nos hacen soñar, que en vuelo raudo 
El alma elevan á región mas pura 
Que el mísero planeta que habitamos. 

En sus manos las copa'í se ennoblecen; 

Y en vez de alimentar el festin bíbiuico, 

Son las arpas angélicas (pie oiari 
Desde el circo los mártires cristianos. 




— 67 — 



jgN EL ÁLBUM DE p. J{. 

Cumulo la suerte me llevo 
A otras regiones remotas, 

¿ Poilrán estas mudas letras 
R(í(;orclarmo á tu memoria ? 

Cuando tantos se disputan 
Tus pensamientos, Carlota, 

Pensarás tú en el ausente 
Amigo, á quien nadie abona ? 
ouizá es locura esperarlo ; 

Mas mi locura perdona : 

¿Cuando un ardiente deseo 
No engendró locas esperanzas ? 

Si alguna vez, distraída, — 
Recorriendo hoja tras hoja 
Las páginas de este libro — 

Por dicha mi nombre logra 
Oue un punto tus bellos ojos 
l'.ii él se fijen, hermosa. 

Recuerda, yo te lo ruego. 

Que en (juien lo escribió, no borra 
Ni la distancia, ni el tiempo 
Tu dulcísima memoria. 




— 70 — 



Yo quiero que sus ecos, 
Ya tiernos, ya dolientes, 
Resuenen con voz íntima 
Allá en el corazón. 

Por eso cuando vibran 
Las notas de tu canto, 

Kn estasis purísimo 
Al alma hacen soñar. 

Y nadie olvidaría 
.lamas su dulce encanto, 
Aun cuando no dijeras : 
Ü¿ me non ti acordar. 



yi yiLciRA 

¿Por qué enojarte, Alcira, con tus nervios 

¿Crees indigno de ti sentir acaso 

El intenso dolor que se desborda 

Del ' Tren Espreso > en el terrible canto ? 

No te avergüences, no, de ser sensible : 

No te avergüences del mortal desmayo 
Que suspendió un momento de tu vida 
El curso regular. Si acerbo llanto 
Un instante nubló tus ojos bellos. 

Mayores parecían sus encantos 
Al ver impresa del dolor la huella 
En tu .semblante demudado y pálido. 

Y si fueron tus nervios los culpables, 
i No los maldigas ! que ellos revelaron 
El inmenso tesoro de ternura 
Que guarda el corazón en tí encerrado. 




— 72 — 



/ ¡A. JA. 

o se sueña ó se suspira, 
Mercedes, cuando tú cantas ; 
Porque en tu canto hay deleites, 

Y hay pasión, quejas y lágrimas. 
Si cantas « Cannen ■> — soñamos 
Con las playas, de la Habana, 

Con sus noches tropicales. 

Con sus voluptuosas danzas. 

Y si brotan de tus labios 
Esas notas tan amargas, 

En que triste ha condensado 
El arte « ia última lágrima, > 
Todos sienten, niña hermosa, 
Oue por tí la derramaran : 
Cuando tú cantas, Mercedes, 

Las notas que se destacan — 
Argentinas y vibrantes — 

De tu flexible garganta, 
Resuenan en los oidos, 

Mas van derechas al alma — 

Oue rie, si tú sonries ; 

Oue llora, si viertes lágrimas ; 
<Jue siente, cuando tú sientes ; 
Que enmudece, cuando callas. 

4 Niña gentil ! nunca pruebes 
Del dolor la copa amarga ! 

Sigue feliz por la senda 
Que el destino te depara, 

Y que dejas á tu paso 
Ricamente tapizada 

Con las fresquísimas rosas 
Que brotan bajo tus plantas. 




YO PUDIERA .... 

Si yo pudiera embellecer con flores 
Tu dulce vida, 

Correría antro halagos y entre amores 
Siem[)ro florida. 

Si yo pudiera embelesar fli oido 
Con blando acento, 

Siempre en sus alas para tí un gemido 
Tendría el viento. 

Y si pudiera darte, niña hermosa, 
Ventura y calma. 

Nadie sería mas <juc tú dichosa, 

¡ Hija de mi alma ! 



- 74 — 



yA. jl/. J^. DE yZt 

De las orillas 
Del Manzanares 
Que baña el fértil 
Suelo español. 

Cruzando vine 
Los anchos mares 
Calor buscando 
Dajo este sol. 

.Mis ilusiones 
Aijuí han mecido 
Brillantes, fúlgidos 
Rayos de luz ; 

.Vquí he gozado, 

Aíjuí he sufrido. 

Aquí me toca 
llevar mi cruz. 

En esta tierra 
Hay corazones 
■Que el alma mia 
Nunca olvidó : 

Aunque hayan muerto 
Mis ilusiones, 

Las resucito 
Soñando yo. 

Pero no sueño, 

No, Carolina, 

Cuando sintiendo 
Mi soledad, 




— 75 — 
A la honda pona 
Quo me domina 
Busco consuelos 
En tu amistad. 

Sé los tesoros 
Que de ella abri¿;:a^ 
Grande y hermoso 
Tu corazón ; 

¡ Gracias mil veces, 
Mi buena amiga ! 
Dios te conceda 
Su bendición. 





JSpÍSTOLA Á jIuAX yVlARTINEZ yiLLERGAS 

Fl rumor del cordial recibí míenlo 
Que lias enconlrado en Lima la opulenta 
Al través de los Andes trajo el viento. 

— Mas esto no os verdad; pues por mi cuenta 
El tal rumor no vino por los Andes : 

Cruzó el Estrecho que en el Sud se ostenta. 

Por cuahjuiera región por donde tú andes 
En (jue el habla española se cultive 
Has de encontrar satisfacciones grandes. 

Por ello, Juan, mi parabién recibe; 

(Jue la antigua amistad pue nos ha unido 
Y que nunca olvidó, siempre en mí vive. 

Esa Lima, que á tí te ha parecitlo. 

Con razón justa, hospitalaria y bella. 

No me trató á mi bien, oh Juan (luerido. 

Tocóme por mi mal llegar á ella 
Para purgar agenos desaciertos, 

(Jue así lo quiso mi contraria estrella. 

En vano con los brazos entreabiertos 
Hablé de paz al pueblo peruano ; 

Los afectos de raza estaban muertos ! 

Triunfó el genio del mal : un pueblo hermano 
Nuestro enemigo fué y en lucha impía 
Nos combatimos con furor insano. 




Y «les|iui‘s cjo once años, todavía 

No ha venido la paz con sus albores 

Y terminar la noche de aíjuel dia! 

rú (lue has hallado, Juan, fragantes llores 
Donde espinas, no mas, hallé punzantes, 

Di á os(í pueblo que olvido sus rencores. 

Pueblos que hablan la lengua de Cervant<‘s, 
No han de ser enemigos, sino hermanos, 
AuiKiue el uno del otro estén distantes. 

l)es(!0 mucho bien á los peruanos, 

Y á tí, querido Juan, dicha completa : 

Tu mano estrecho con entrambas manos, 

Y espero me dés cuenta de tu vida. 



78 — 



UNA AMIGA 

CoiTiendó van los años, 
rasando va la vida : 

Al i nave, ya perdida, 

Navega sin timón. 

La tuya, acariciada 
Por brisas bienhechoras. 

Te trae en dulces horas 
La pa/ del corazón. 

Los lazos (jue le ligan. 

Lsos amantes lazos, 

Formados con pedazos 
Del corazón están. 

Las penas (jue constanles 
Acechan nuestra suerte. 

Ante ese muro fuerte 
Huyendo lejos van. 

i Dichosa tú, )|uc hallaste 
Seguro y feliz puerto : 

¡Ay del (lue Ilota incierto 
Sin brújula ni luz ! 

Ay : del (jue errante y solo 
Camina hacia el olvido, 
Sintiéndose rendido 
Al peso de su cruz : 

Tus dias se deslizan 
Fugaces y dichosos : 

¡Que sigan siempre hermosos, 
Sin pena y sin atan ! 




— 79 — 



V íi>í M*rá : No (Mi vano. 
I sos amantí's lazos, 
ronna'los con pedazos 
|)(d coi'azon están. 





— 80 — 



JK yVlARIA 

Cuando los años, rápidos pasando, 

Te empujen de la vida en el camino, 

Y vaya de tu historia desdoblando 
Las páginas, el libro del destino. 

Acuérdalo «lo mí ! La sombra mia 
Cerca andará de tu feliz morada : 

' ; Pobre poeta ! ; cuánto nos fiuería ! » 
Dirás alguna vez, niña adorada. 

Y cuando vago y misterioso acentí» 

Kn la noche callada escuchar creas, 

Será mi voz, (jue atravesando el viento. 
Aun repetirá : • Bendita seas : - 





— 81 — 



/ / 

Cuando los ojos, de sufrir cansada, 

Vuelvas al cielo y su {>icdad im|)Iores, 
Aunque sientas el alma destrozada, 

Niña, no lloros : 

¿A qué llorar, si el mundo indiferent»' 

Con estúpida risa acoiie el llanto? 

¿ A (lué sentir, amiga, si el que siente 
Ay ! sufro tanto ? 

Bien sé que me dirás, que hay en tu pecho 
Algo que á tu pesar gime y se agita; 

Que aleja el sueño de tu blando locho, 

Que estalla y grita. 

i Oh humano corazón : siempre ambicioso ! 
Siempre buscando el ideal divino 
Que existe solo en tí ! cuan misterioso 
Ks tu destino ! 

i Pobre niña ! tú buscas en la vida . 

Lo (|ue la vida no puede ofrecerte ; 

Una senda de amor no interrumpida 
Hasta la muerte. 

Y al ver perdida tu inocente calma, 

Y al ver que tu ilusión huye y se aleja, 

Tu pobre corazón, niña del alma. 

Gime y se «jueja. 

i Ay ! cuando el tiempo, niña «le mis ojos. 
Te empuje do la vida en la carrera. 




— 82 — 

Kn cada alma verás muertos despojos 
De antigua hoguera. 

Vamos cruzando el árido desierto 
De la cansada y afanosa vida, 

.Marchita el alma, el porvenir incierto, 
La fé perdida: 



— 83 — 



yiMOR 

i Marchita d alma! No! nu(‘va frescura 
Presta amor on las almas cu <|ue premie ; 
Muertas ayer, el sol de la ventura 
Con un rayo de lu::, su vida enciende. 

¡ Amor : no quiero paz, si tú eres í^uerra I 
Realidad ó ilusión, yo te bendigo ! 

Quiero, on mi breve paso por la tierra, 
Mas <iue vivir sin tí, morir contigo : 

¿Es locura? — No sé — Mas sé (jue el alma 
Desfallece sin tí ; sé que la vida, 

Si no la animas tú, cual nave en calma 
Los dias vé pasar mustia, dormida. 

¿Y eso es vivir? La vida es sentimiento, 
Es espansion y lucha y esperanza ; 

Es á veces placer, tal vez tormento, 

P(‘ro siempre emoción, siempre mudanza. 

La vida es el amor. ¡ Fuerza potente 
De la naturaleza, te bendigo ! 

Calor del corazón, luz de la mcnt(! : 

Quiero vivir, (juicro morir contigo! 




— 86 - 



J^A CARIDAD 
1 

F.l ai;,aia cae á torrentes, 

Furiosos braman los los vii-ntos : 
Parece que en sus cimientos 
Se estremece el mundo yá. 

— ¡ Pobre niño sin albergue 
Fn esta noche de espanto : 

Tú lloras, pero tu llanto 
Sin eco á perderse vá. 

— ¡ Triste cuadro ! en pobre lecho 
Postrado, sin esperanza. 

Muere un hombre : Quién alcanza 
A comprender su aflicción? 

F.l daba pan á sus hijos ; 

¿Qué será de ellos mañana? 

¡ Acerba pena inhumana 
Que destroza el corazón : 

— Quién podrá de estos dolores 
Quebrar la punta acerada ? 

Para el que no espera nada 
Qué habrá mas que soledad ? 

¡ Oh ! no ! del ciclo desciende 
Rayo de amor soberano, 

V al herir el pecho humano 
Brota en él la caridad. 

II 

Caridad es amor! por eso es bella. 
Es la pasión del alma desolada 




Uuo el manijo estéril solitaria huella, 

Y necesita amar y ser amada. 

Caridad es amor ! por eso prende 
De la mujer en el amante pecho, 

Y en santo fuego el corazón enciende 

Y aleja de él el egoísmo estrecho. 

Caridad es amor ! por eso ansia 
Unir los hombres con fraternos lazos, 

Y por unirlos con placer daría 

Su mismo corazón hecho pedazos ! 




— •88 



jPSMERALDA pERYANTES 

41 !^ea «I la sciiorita Clotilde ^iardá 

Clotilde, tomar te plugo 

üri nombre que al mundo asombre: 

V te dieron ese nombre 
Cervantes y Viclor Hugo. 

Uniendo en rasgos brillantes 
De ambos genios la memoria, 

Dijiste: « Para la gloria 
Seré Esmeralda Cervantes ; 

V mi antiguo nombre humilde 
Guardo para los (jue me amen : 

Aunque Esmeralda me aclamen, 

Para ellos seré Clotilde. - 

i Niña gentil ! Siendo así, 

Después que yo una guirnalda 
Haya cefiido á Esmeralda, 

Sé Clotilde para mí. 




yiSTROS DE AMOR 

Sin luna la noche, luciendo en el cielo 
Con fúlgido brillo los astros están ; 

Las almas que amaron y huyeron del suelo 
Tal voz allí encuentran amor sin afan. 

Mirad de esa estrella la luz temblorosa : 

Esa es una virgen que amores soñó ; 

Vivió lo que viven el lirio y la rosa, 

Vió como era el mundo y al cielo subió. 

¡ Estrellas amantes ! — estrellas benditas ! 
Mansión encantada de amor y de luz ! 

Azul firmamento que al fin resucitas 

Las almas que mueren del mundo en la cruz: 

Prestadme unas alas que rasguen el viento ! 
Los astros me llaman con suave atracción ! 

¡ Dejadme que vuele feliz y contento, 

Ouc vea de cerca la etérea mansión ! 



— 90 — 



IRTUD DULCE Y VIRTUD AMARGA 

Hay mujeres, no lo dueles, 

Buenísimas, escelentes, 

Pero que hacen á las gentes- 
Renegar de las virtudes. 

Siempre con la cara larga 

V con el gesto torcido. 

De la virtud han creido 

(jne no es virtud, sino amarga. 

Nunca encuentran á sus ojos 
Perdón los dulces errores 
Que esmaltan con bellas flores 
De la vida los abrojos. 

Son Ip mismo que un cilicio 
Kn lo blandas y en lo suaves; 

V parecen, por lo graves. 

Ministros del Santo Oficio, 

Siemprií respeto merece 
La virtud, es indudable : 

Pero cuando no es amable 
i Ouó adusta y agria parece : 

Cuando por mi mala suerte 
Doy con una de esas fieras. 

Desagradables y austeras. 

Huyo al punto y vengo á verte. 

V te hallo en pliicida calma. 

Sin hiel, ni quejas, ni agravios, 




— 9 ! — 



r,nn la sonrisa en los labios 

Y la «lul/.ura en el alma. 

Y al ver en tí, clara estrella 
9ue tu existencia ilumina, 
F,a virtud pura v divina, 
!)i;;o ' La virtud es bella - 



— 92 — 



yVlADONA Y MUJER 

Hay (le tu rostro en el perfil hermoso 
Algo que hace pensar en la Madona ; 

De tus ojos el fluido poderoso 
Hace pensar también en la mujer. 

Kn tí unidos están los bellos smnios 
(^uc acaricia la mente del poeta, 

V esc poder que el corazón sujeta, 

Que cd paraíso á Adan hizo perder. 

Ay : del que al verte angelical y pura 
Olvide que también desciendes de Eva r 
Ay : del que incauto, sin saberlo beba 
Dulce ponzoña en límpido cristal ! 
Mariposa será, como decía 
Cierto poeta al celebrar tus ojos. 

Que rendirá en tributo sus despojos. 
Mísera presa de la luz fatal. 

Cuando al morir la tarde, en esas horas 
De tibia luz y perfumado ambiente. 

El último fulgor del sol poniente 
Tu casta frente viene á iluminar, 

Y de tu talle esbelto .se destaca 

El contorno gentil, y el aura leve 
Rozando apenas, á besar se atreve 
Tus rizos ondulantes al pasar ; 

Angel pareces que plegó sus alas 
Al descender de la celeste esfera; 

Sueño del alma, sílfide hechicera, 

Ideal de poética visión. 




— 93 — 

— Mas si ilol bailo en los revueltos ;:iri»<^ 
Kn noche de [)lacer corres iiKjuiola, 

Hac(‘s brotar, con sueños <le poeta, 

El vértigo febril de la pasión. 

Entonces lanzan tus brillantes ojos 
Rayos de amor que el corazón encienden, 

Y de (‘líos fulgurantes se desprenden 
Corrientes de magnético poder ; 

Y vibrante tu voz, música grata 
Parece á quien la escucha ernbebeci«lo, 

Y á la vista revela y al oido 

Que hay pasión en el ángel, «lue es inujor. 

Madona pura ó terrenal belleza. 

Hay encanto en tu voz, luz en tus ojos ; 

Y los claveles de tus labios rojos 
Resaltan de tu tez sobre el jazmín. 

¡ Niña gentil ! El cielo te conceda 
Con tan pródiga mano sus favores. 

Que sea para tí senda de flores 

Tu dulce vida hasta el postrer conlin. 



— 9i ~ 



ySiMPATÍA 

Hay cii la humana existencia 
Dos vidas tan diferentes, 

Que la una la ven las gentes 

Y la otra nadie la vó. 

Porque esa vida ignorada 

De encanto y misterios llena. 
Pasa en la región serena 
Del amor y de la fé. 

Solo adivina esa \ida 
Fd alma (jue en sí la siente: 
Aquella cuya alta mente 
Se inspira en el corazón ; 
Manantial puro y sereno 
De poesía y belleza. 

De verdadera grandeza. 

De sublime inspiración. 

Al encontrarse en el mundo 
Dos almas así templadas. 
Sienten las dos (jue ligadas 
Por fuerte vínculo están. 

Y sin que obre para nada 
Su voluntad, atraídas 

Se encuentran esas dos vidas 
Como el acero al imán. 

si esa fuerza misteriosa 
Que las almas encadena. 

Si esa V04, pura y serena. 
Que las hace estremecer. 




Es simpatía , — en buen hora : 
¿Qué importa al cabo su nombre 
Si en el corazón del hombre 
Ejerce tan gran poder ? 



— 96 — 



PLTIMA ESPERANZA 

/.Quién encendió la lumbre de tus ojos, 
Soberana beldad ? Donde tú miras, 

Allí brota el amor y la esperanza. 

Allí la luz, la juventud, la vida. 

Mi corazón, cansado y sin aliento 
Después de tanto afan, raudo yacía : 
Nuevas tormentas á tu voz le arrastran, 
Nuevas borrascas tu mirada escita. 

Tú lo has querido : sea. Por tí sola 
La facultad de amar, /^ue en mi marchita 
Para siempre creí, joven renace; 

F,1 deseo, el placer, la apetecida 
Voz (¡ue resuena en el amante pecho 
Con encantada y dulce melodía, 

Fl sueño encantador que nos presenta 
La imagen que en el alma está esculpida; 
Todo ¡ay de mí ! me agita nuevamente 
Cual me agitaba en mis felices dias. 

Tú lo has querido. Si en tu pecho no halla 
Feo la voz que á mí me precipita. 

Si el impulso que siento no te arrastra, 

Si nada turba tu quietud tranquila, 

; Desgraciado de mí ! (|ue habré perdido 
La postrera ilusión del alma mia ! 




- 97 — 



yiNGEL DESTERRADO 

Volaba uo ángel hermoso 
Por el éter cristalino ; 

K(.]UÍvocü su camino 

Y al mundo vino á caer. 

Y Dios, para castigarle 
Por aquel error profundo, 

Le hizo quedarse en el mundo 

Y lo transformó en mujer. 

Al desprenderse sus alas, 

Ll pobre ángel desterrado 
Sintió que estaba ligado 
Al mundo su corazón. 

Y mezclándose en su mente 
Con los recuerdos del cielo 
De la mujer el anhelo. 

Brotó ardiente la pasión. 

Mas ay ! celestes pasiones 
No caben acá en la tierra; 

El mundo dichas no encierra 
Cual la que el ángel soñó. 
Aquella flor delicada 
De su esperanza bendita. 

Pálida, mustia, marchita. 

Morir en breve la vió. 

Desde entonces el pobre ángel 
Desterrado en este suelo, 

Vuelve los ojos al cielo 
De donde vino al caer; 




— 98 — 



Y al ver esos dulces ojos 
Que hacia su patria se inclinan, 
Todos al punto adivinan 
Al ángel en la mujer. 




SONRISA 

No busquéis en su pálido semblante 
Ni blanca nieve, ni encendidas rosas ; 

Ni en el perfil de su agraciado rostro 
Del arle griego la correcta forma. 

Pero miradla bien cuando radiante 
Una sonrisa franca y seductora 
Ilumina sus pálidas facciones 

Y descubre las perlas de su boca. 

— i Qué hermosa está ! Sus ojos centellean 
Como en la estela, abierta por la proa 
Del rápido bagel, suelen de noche 
Centellear las ondas luminosas. 

Sueño ó verdad, — detras de esa sonrisa 
Creemos ver las dotes que atesora 
Ln alma abierta á todo lo que es bello, 

V á lo mezquino siempre desdeñosa. 

La vi al pasar : se iluminó el espacio 
Con el fulgor que de sus ojos brota ; 
Alejóse después y quedó todo - 
Sumergido otra vez en triste sombra. 



— 100 — 



JDA Y VUELTA 

[ DÓLORA I 

Ti! vi partir : el alma quedó triste 

Y así me lamentó: 

«Tú que tanto consuelo me trajiste, 

¿ Por (jué te vas, por qué ? - 

Te vi volver, — mas :ay ! vi tu desvío 

Y entonces prcgnnté: 

¿ Si te cansaste ya del amor mió, 

Por qué vuelves, por"(|ué ? - 




yiNTES Y AHORA 

! DOLORA ) 

Hubo un tiempo, ¿te acuerdas, Carolina? 
En que al pisar con planta vacilante 
De la vida el umbral, sin que una espina 
Punzase aun tu corazón amanto, 

Én tus juegos de niña bulliciosa. 

Con ardor infantil tras mí corrías 
Y con voz zalamera y cariñosa : 

<' No quiero que se vaya ! > me decías. 

Tñ te hiciste mujer, yo me hice viejo : 

La vida sobra en tí y en mí desmaya ; 
Cuando ahora al partir de tí me alejo. 

No dices ya : < ¡ No quiero que se vaya ! » 




— 102 — 



pISA Y LÁGRIMAS 

I 

Cuando ayer rae recibiste, 

Niña hermosa, 

Tus labios embelleciste 
Con tu risa mas graciosa ; 

Y en tus ojos, 

Húmeda se percibia 
Todavía 

La huella de tus enojos. 

II 

Rica de perlas estabas, 

Por mi vida ; 

Kii tus ojos aun guardabas 
Alguna perla escondida. 

Tras tus labios 

^ Para que hemos de hablar de ellas ! 
Son tan bellas 

Oue á las dcl mar dan agravios. 

III 

: Qué contrastes hechiceros 
Producía 

Ver nublados tus luceros 
Mientras tu boca reía : 

Así á veces sol fulgente 
Rrilla, cuando el agua brota 
Gota á gola 

f)e las nubes mansamente. 




— 103 — 

IV 

Esa es la vida, alma mia ! — 
Risa y llanto 
La dividen á porfía 
Entre el placer y el quebranto. 

i Quiera el cielo 
Que siempre rasgue la risa 
Tan de prisa 
De tus lágrimas el velo! 



— 104 — 



jp.A HERMANITA MAYOR 

Muchas veces, Carolina, 

Al verte entre tus hcnnanas. 

Todas flores tan lozanas 
En el jardín del amor. 

He observado sonriéndome 
Cuan por lo serio has tomado 
El papel que te ha tocado 
Como hermanita mayor. 

Con tal de que luzcan ellas 
Te quedas tú tan contenta ; 

Mas como al fin de la cuenta 
Su aroma vende á la flor. 
Admirando á tus hermanas 
Cual su hermosura merece. 

Se busca y ver se apetece 
A la hermanita mayor. 

Hay familias en que al lado 
De una niña encantadora 
Que ilumina de su aurora 
El brillante resplandor. 

Se ve ya, mústia, marchita, 

Y que apenas se defiende, 

Una mujer, que pretende 
Ser la hermanita mayor. 

Pero al verte, Carolina, 

Mezclada entre tus hermanas. 

Todas flores tan lozanas 
En el jardín del amor. 




— 103 — 



No pslrañc"' <|ui* al;iu¡(.*n [ireunintr : 
¿Niñas todas v bonitas, 

Ha\ entro estas Sí'ñoritas 
l’na liernianita inavor ? 





— 106 — 



Resurrección 

Aver languidecías 

Cual tierna flor herida por el rayo. 

— Vuelta hoy de tu desmayo, 

Brillan de nuevo tus hermosos dias. 

l»or tus azules venas 

Savia fecunda y poderosa corre, 

Porque mejor se borre 

La huella antigua de pasadas penas. 

Yo que he sido tu amigo 
Ln tus horas sin sol, tristes, marchitas, 
Al ver que hoy resucitas 
Me prosterno ante Dios y le bendigo ! 



Ju GARGANTA 

Niña hermosa, en tu garganta 
Dos cosas el alma admira : 

Es de cisne si se mira, 

Es de ruiseñor si canta. 

Y es el portento mayor 
Que en ese modelo de arte. 
Hayan tenido igual parte 
El cisne y el ruiseñor. 

Por eso de tí prendidos, 
Cuando á cantar te previenes,. 
En todos suspensos tienes 
Los ojos y los oidos. 

Y no sé cual es mas bello 

Y mas dulcemente encanta ; 

Si la voz de tu garganta, 

O el contorno de tu cuello. 

Siempre dejas por despojos 
De tus triunfos repetidos. 
Encantados los oidos 

Y codiciosos los ojos. 

Porque en tu bella garganta 
Dos cosas el alma admira: 
Que es de cisne, si se mira, 

Y de ruiseñor, si canta. 




— 108 — 



]Pn una pantalla 

rara evitar la batalla 
Kntre la luz y la vista, 
lina mano blanca y lista 
Ha formado esta pantalla. 

■Gracias á esa mano bella 
Es dado ya á nuestros ojos 
-Mirar la luz sin enojos. 

Sin ser heridos por ella. 

Si guardamos la memoria 
Del que nos hace algan bien 
Quién podria mmca, quien, 
Olvidarse de Victoria'} 

Por que ella es quien fabricó 
Esta preciosa pantalla : 

Si ella modesta lo calla, 

No quiero callarlo yo. 

No ha de faltarme memoria: 
Siempre que vaya á mirar 
La luz, habré de csclamar : 

' ¡ Deiidila sea Victoria ! » 

Por ella en suave penumbra 
Aquí conversando estamos : 

La claridad disfrutamos, 

Y la luz no nos deslumbra. 



Luces hay, ó mas bien soles, 
Con destellos tan brillantes. 




lio hay pantallas bastante 
A nublar sus arreboles. 

Tero esa ya os otra bistoria : 
\u (juioro causar enojos 
Hablando de ciertos ojos. . . 

¿ Los conoces tú, Victoria ? 



Para «lar á esto papel 
Kl atractivo del arte, 
i:n su adorno tomo parte 
Un diestro y hábil pincel. 

¡ Y qué manos, señor, son 
Las (jue ese pincel manejan ! 
Copos de nieve semejan 
O capullos de algodón. 

Ksta pobre poesía, 

Aquí de esta suerte honrada, 
S(* presenta confiada 
Kn su buena compañía. 

Los que se cansen de leer 
Mis versos, si son discretos, 
Kn esos lindos bocetos 
Se pueden entretener. 




— lio - 



yiQUELLA TAZA DE 'VÉ 

Nunca, nunca olvidaré 
K1 empeño cortesano 
Con (|ue me brindo tu mano 
A«|uella taza de té. 

lira la segunda, y yo 
Me resistía á bebería ; 

Mas viniendo tú á ofrecerla ; 

¿Quién puede decir que nó? 

Tal vez me asaltó el recelo 
De que en el té que servias, 

Sin saberlo me ofrecías 
l'na noche de desvelo. 

Y lo acepté, sin embargo ; 

Y me acosté y no dormí ; 

Me hizo el té pensar en tí 

Y el tiempo no se hizo largo. 

La aurora del nuevo dia 
Vino á iluminar mi frente, 

Y no me encontró impaciente: — 
Soñaba aunque no dormía. 

Pasó la noche, y con ella 
Mis sueños .se disiparon ; 

Pero al pasar, me dejaron 
Impresión tan dulce y bella. 

Que hice propósito á fé 
De que no me he do escusar. 

Si me vuelves tú á brindar 
Con otra taza tic té. 




— 111 — 



UEÑOS CELESTES 

Corre tu vida, 

Sin que una nube 
Tu calma plácida 
Venga á turbar ; 

Su casto aroma 
Al cielo sube, 

Cual humo diáfano 
Desde el altar. 

Cuando reclinas 
Sobre tu almohada 
La frente cándida 
Para dormir, 

Angeles bellos 
De faz rosada 
Sus álas rápidos 
Hacen batir. 

Y así descienden 
Sobre tu lecho 
Sueños purísimos 
De otra mansión, 

Y palpitando 

Tu amante pocho, 

Se inunda en júbilo 
Tu corazón. 

Su leve huella 
Dc^a en tu mente 
El sueño angélico 
Al resbalar ; 




Por eso vienen 
Tu pura frente 
Fulgores célicos 
A iluminar. 

Por Gso vemos 
En tu faz bella 
Reflejos fúlgidos 
De luz y amor: 

Y te aman todos 
Como á la estrella, 
Como á los céfiros, 
Como á la flor. 



— 113 — 



PREPÚSCULOS 

¿ A los primeros rayos 
Del sol que nace. 

Montes, valles y selvas 
Viste agitarse ? 

Pues así el alma 

Se abre en los verdes años 

A la esperanza. 

¿ Y no has visto á los rayos 
Del sol que muere. 

Selvas, valles y montes 
Estremecerse ? 

Así despide 
Juveniles ensueños 
El alma triste. 

Emblema de la vida 
Nos dá perenne. 

En mañanas y tardes 
El dia breve. 

Mas ¿qué lucero 
Alumbrará la noche 
De nuestro cielo ? 




]N[ieye y fuego 

Purísima y siiave 
Es tu mirada. 

Como es suave y purísima 
La luz del alba : 

Mas ¿ por qué brilla 
Uq relámpago á veces 
En tu pupila ? 

Esa es la llama ardiente 
Del sentimiento, 

Que en las almas amantes 
Puso el Eterno : 

La nieve blanca 
Suele ocultar torrentes 
l)e liirvienle lava. 




— 115 — 



jgL ARTE 

Tu pura frente 
Corona el arte : 

Tu blanca mano 
Tiñe el pincel . . . 

¡ Oh cara amiga 1 
¿Quién al mirarte 
No ambicionara 
Ser Rafael? 

Cual sol radiante 
En claro espejo, 
Brilla en tus ojos 
La inspiración ; 

Que no es en suma 
Sino un reflejo 
Que se desprende 
del corazón. 

Si á Safo pintas, 
Ardiente llama 
Do tus pinceles 
Haces brotar ; 

Y nos revelas 
Terrible el drama 
Que en Grecia viera 
Pasinatlo el mar. 

si pintar «tuieres 
i-.n mezcla impía, 
Crimen v gracias. 
Muerte \ amor, 




; Olí ! cuán hermosa 
Va la Judia 
Con la eaheia 
Del Precursor : 

jEI Arte! i El Artel 
Puente tendido 
Entre 1« mente 
Y el oorason ! 

Tú hnces que Itof^n 
A nuestro oído 
Va;<os rumores 
De otra mansión. 

Rumores que IwihUn 
í)c poesía. 

De amor ceteate. 

De eterna loa ; 

Kros que el aítiia 
Dolienti MUÍA 
Cuando pe an d a 
sii'nle su cruz. 

PniiiAra «I templo 
( ili ' Ganétna ! 

I)«í el arte aoeHOiitra 
Su vralArdea ; 

Ya que ta manto 
Clara iKmaiiM 
Con sus íulf^oras 
La inspiración. 




— 117 — 



JUS OJOS, jVlARÍA 

Bellos son tus luceros, 

Miña del alma, 

Como el albor primero 
De una esperanza ; 

Y tus pupilas 

Como la luz radiantes 
Del medio dia. 

Ayer cuando pasabas 
Decia un mozo : 

¡ Qué tendrán que me queman 
Aquellos ojos f 

Y aunque son negros, 

A mí se me figuran 
Puertas del cielo. > 

Los ojos, según dicen, 

Son las ventanas 
A las que desde adentro 
Se asoma el alma : 

¡ Cuántas congojas 
Causará el alma tuya 
Cuando se asoma ! 

Mariposas que giran 
Kn torno al fuego, 

Son las que atrae la lumbre 
De tus luceros : 

4 Y quién ignora 

l'.l lin que al cabo lieiieti 

Las mariposas? 




— 118 — 



¿A <|ué escribir mas versos? 
Fuera manía. 

Cuando está lo (}ue canto 
Tan á la vista. 

Persuade á todos 

Mas que escuchar mis versos. 

Mirar tu.s ojos. 




— 119 — 



jliAS VIOLETAS 

Me has ofrecido á veces 
Frescas violetas, 

Y siempre en esas flores 
Veo tu emblema : 

No son brillantes ; 

Pero al que se aproxima 
Atraer saben. 

¿Qué es lo que atrae tm ellas? 
Es ese aroma 
Tan suave, y que con todo 
No se evapora : 

Tan permanente. 

Que si una vez penetra 
Es para siempre. 

Canten otros el brillo 
De la camelia, 

O la sin par blancura 
De la azucena ; 

Mas me seduce 
De la violeta el puro. 

Suave perfume. 

¿ No crees que en esas llores, 
Modestas, tímidas, 

Hay puntas y ribetes 
De hipocresía ? 

¿ Quién sospechara 
Que eneierran en su seno 
Alracciori tanta ? 




— 120 — 
Describir las violetas 
Es describirte : 

Tú, como viveo ellas, 
Modesta vives ; 

Pero como días. 
Atraes sin saber como 
Al que se acerca. 



— 121 — 



MIS FLORIDOS AÑOS 

Kn mis lloridos años 
Creí que el mundo 
Cra mansión dichosa 
De amores puros ; 

Mas ay ! fué un sueño ! 

Porque en él solo he visto 
.Mentira ó cieno. 

Y con todo, tan bella 
Fué mi esperanza, 

Oue darle nueva vida 
Quisiera el alma. 

¡ Qué importa al cabo, 
si hay sueños tan hermosos, 

Vivir soñando ! 



— 122 — 



JU VOZ 

ru^ palabras parecen 
Música grata. 

Porque tu voz es dulce ; 
Suspira y canta ; 

Causa embeleso, 

Como el blando murmoUo 
Del arroyuelo. 

¿ gué voz es la que emplean 
Cuando te enojas* 
i. Se la pides prestada 
A otra persona ? 

Por«|ue bien sabes 
Que la tuya no sirve 
Para esos lances. 

No comprendo que pueda 
Esa voz pura 
Asjieros sentimientos 
Espresar nunca. 

Los ruiseñores 
Mo<lular soto saben 
Dulces canciones. 

si en mis versos pudiera 
Dejar impreso 
De tu voz armoniosa 
El blando acento. 

Dignos serian 
Del asunto que canta 
Mi Dobre lira. 




— 123 — 

Pero así como brilla 
Mucho mas bella 
La luz, cuando aparece 
Lnlre las nieblas, 

Asi e) contraste 
De mi voz da á la tuya 
Mayor realce. 

Kscuchando mis rudos 
y pobres cantos, 

Y oyendo de tu acento 
i:i eco blando : 

; Lástima grande, » 
Dirán, « que voz tan bella 
Tan mal se cante ! > 




— 184 — 



I^A ESPADA DE JOLEOO 

PÁIL'LA 

L'n caballero tenia 
Una magnífica espada ; 

De oro y marftl recamada 
Su empuñadura lucia. 

Al ver el gusto y rítfueaa 
Uue en su labor campeaban. 

Todos al pumo eselamabon 
Unánimes: Brava pieu; ^ 

«Señores, allá veremos, 

Decía el dueño prudente. 

Cuando yo la esperimenle. 

Si merece asos estremos. 

Lleg<» un día de Italalla: 

El acero toledano, 

(lUiado por fuerte mano. 

Penetró la dura malla. 

Ahora sí, sé lo »|ue vales. 

Dijo el dueño alborotado ; 

' Mejor que tú no he enconirailo 
Ninguna, — pocas iguales. 

— Sainemos la moraleja 
De esta Fábula sencilla : 

Siempre agrada lo que brilla 
Por el fulgor íiue refleja. 




— 125 — 



Mas del valor los quilates, 

Ll mérito que se alcanza. 

Se prueba — no en la bonanza — 
Sino en los fieros combates. 

— Tú eres la espada brillante, 

Y mas que brillante, — fuerte ; — 
Templada en la buena suerte, — 
Kn la adversidad constante. 




— 126 — 



]uOS INVÁLIDOS 

Kn estos tiempos escuálidos 
De malestar y aguilismo, 

Muchos, rodando al abismo, 

Ouedan para siempre inválidos. 

1.a enfermedad que les mata 
¡No es cólera ni gastritis : 

Es la feroz sia-platUU, 

Es la carencia de plata. 

Y los estragos mortales 
De esta traidora dolencia 
s«í ceban con preferencia 
En los jóvenes catale». 

, Cuánto casalito tierno 
Om ha abandonado su nido, 

Por los papas recogido ! 

, Cuánta suegra con su yerno ! 

, Cuánto ajuar — f oh franco liero ' j 
Cuna de ilusiones vanas. 

Cayó en las manos profanas 
De prosáico martiliero ! 

Ya se ve ; en los lances críticos, 
l»s mozos enamorados 
!No preven los resultados 
Do los trastornos políti<y)s. 

Rila suspira por él ; 

Y él ronliado en so estrella. 




— 127 — 



Se deja guiar por 
Uácia la luna de miel. 

Se forma un nido decente, 

Y aun algo mas : que el ramage 
Se hace con seda y encage ; 
¿Quién es, cuando ama, prudente 

¿Cómo, teniendo un tesoro. 

Dejar de hacerlo brillar? 

¡ Es tan bello el colocar 
El amor en marco de oro ! 

Y ya cumplido ese anhelo, 

¡ Qué risueña y que florida 
Empieza á correr la vida, 

Claro el sol, azul el cielo ! 

Cuán breves son los momentos 
Entre amores y alegrías ! 

Y cómo pasan los dias 

Y llegan los venemientos ! 

— ¡Maldita sea la prosa. 

Que viene al lin importuna, 

Y anubla esa bella luna 
Toda de color de rosa ! 

, Malditos i ay ! los reveses. 

Los compromisos escritos, 

Los pagarés, y malditos 
Sobre lodo, los ingleses ! 

Eli sábailo — I y no st? yo 
l'oMue día tan aciago. 




— 1 ,» — 



En «|ue es de ri^ el pi9». 

Aun no se suprimió, ] 

Día <ie ventura escaso. 

El se declara en derrota ; 

Cae por íln la úiUma 90U 
Que hace rebosar el raso. 

Salen los dos, [ es preciso j 
Como Adan y Eva aquel dia 
Después de su techoria 
Salieron del Paraíso. 

— ¿ Dó irá el casaJito tierno 
A buscar un techo ami^ ? 

Y quién ha de darle abrigo 
Sino el regazo materno * 

La niña casi se alegra 
Al verse en su hogar primero: 
i Pero el pobre caballero 
Cae en poder de su suegra ! 

Y pasa allí tantas penas 

Y vive tan trístemeate. 

Que purga completameifle 

Sus culpas .... y lea agenaa. 



Sas ilusiones divinas 
Huyendo vaa premirosae : 

Que al deshajnne las rasas 
Solo «laedan las espinas, 

Y queiJan firmes y válidos 
Sus lazos hasta la tamba : 

Y un hombre inas as denmaiba 

Y forma entre los imtáiido». 




— 129 — 



PRÍSIS CRÓNICAS 

Yo que cantó los Incálidos 
Hoy canto las Crisis crónicas; 

Y aun cuando a primera vista 
No van bien una con otra, 

La crisis que es pasa^jera, 

Con lo crónica, que es posma, 

Yo pretendo demostraros 
Que en esta ciudad heróica. 

Crisis crónicas existen 
Hasta dejarlas de sobra. 

Entremos, pues, en materia : 
Atención, bellas lectoras. 

— Conocí hace muchos años 
Una vetusta matrona 

Con tres hijas casaderas. 

Buenas, jóvenes y hermosas. 

Seí,mn es uso y costumbre. 

Nunca faltaban las bromas 
Sobre los novios presuntos 
üc arjueilas tros buenas mozas ; 
Mas la madre yendo al ;,Tano 
Contestaba categórica ; 

' .Vcá no queremos novios. 

Sino maridos en forma. 

— /Comprendéis ya, amigas mías, 
i'uales son las crisis crónirns 

I)«* i|ue file propongo hablaros i» 
i Pues no' lii sabéis de sobra. 

Son los noviazgos eternos 
(.lúe minea lb‘gan á bmJas : 

Prula •|iie jamás madura. 




— 130 — 



Ruloj <|ue no dá las horas. 
Comedia sin desenlace, 

Largo prólogo sin obra, 

Esperanza «|ue se aleja 
Cuando al parecer se toca. 

¿Que es ver á tantos galanes. 
Apéndices de sus novias, 
Prendidos de sus hechizos 
Como de la miel las mosca.s, — 
Visitarlas noche á noche: 
Seguirlas á sol y á sombra ; 

Y proseguir un noviazgo 
gue años y años se prolonga f 

Y pasan tres, cuafro, diez ; 

Y lirmes como una roca 
Ni avanzan, ni rctmc.eden. 

Y los pueblos se transforman ; 

Y cambian las dinastías ; 

Y añil* la guerra en Europa ; 

Y se unidea la Italia 

Y lleva su corte á Roma ; 

Y se abre el canal <b* Suez ; 

Y allá hácia Consianlinopla. 

Los rusos y los ingleses 

Se lanzan miradas foscas : 

Se transforma, en tin. el mundo, 
En Asia, América, Eurojia. 

Y ellos siguen impertérritos 
Ñus pláticas amorosas ; 

Y las novias se consumen, 

Y los novios se hacen mómiaa. 
E.sto no puede seguir 

Así, y elige reforma ; 

Yo por vosotras me afano : 
Creedme, niñas hermosas. 




Las que soportáis el yugo 
De esos pretendientes cócoras, 
Pasadles un ultimátum, 

Una intimación en forma. 

Para que en un breve plazo 
Pongan manos á la obra, 

Y ciñan á vuestras sienes 
Esa corona simbólica, 

Que convierte en un momento 
A las niñas en señoras ; 

Y al que se haga el remolón — 
Nada de misericordia ; — 
Enviadlo el pasaporte, 

Y que se vaya en malliora 
A entretener á su abuela, 

O á jugar con una mona. 




I3¿ — 



LA LUNA 

Si hoy te deiiico venoi», 
Cándida luna. 

Lo debes á unas dailia» 

Amigas tuyas ; 

Por complacerlas, 

Gracias t|ue en U no encuentro. 
Hallar quisiera. 

No sé por donde empiece : 

Tu rostro y talle * 

No creo que enamoren 
Jamás á nadie ; 

No es tu cintura 

Esbelta, y ¿ qué es tu cara / — 

Cara de luna. 

Por decirte algo bueno, 

Te llaman casta 
Los poetas ramplones, 
i Vaya una gracia ! 

Aun MesaJina 

Con tu rostro y tu talle 

Casta serla. 

Y eso que hace ya trámpo 
Que coqueteas 
Con Endimíoo, que sierapre 
Te anda á las mellas : 
i Tiempo perdido : 

Sus amores son puro 
Yla ton teísmo. 




— 133 — 



El mozo no se atreve 
A ir á tu madre 

Y decirle: « Mamita, 

Quiero casarme. > 

Mucho palique 

Y nada entre dos platos : — 
No se decide. 

• 

Siempre te pintan, Diana, 
Con flechas y arco, 

Pero en mi vida he visto 
Lo que has cazado. 

Ay ! pobre luna ! 

Las liebres que tú corras 
Van bien seguras. 

Que iluminas la noche 
Con tu luz tibia 
Nos cuentan como gracia 
Las poesías. 

Cuestión de gustos : 

No estoy por las tibiezas,— 
Claro ú oscuro, 

• ) »d sol con los raudales 
De su luz pura, 
í) el silencio que engendra 
La sombra augusta ; 
Términos medios, 

'ieráií buenos, si acaso, 
r.n los u(d»iernos. 



No S4* de ti otra cosa. 

. nb* |iava luna ' 

Por mi ruda Iranqui'ra 
f»' pido 




— 13'i — 



i Pero ¡ qué diablos ! 

De oir tus alabanzas 
Ya estoy cansado. 

Con eso y un bizcocho, 

Muy buenas noches. 

X Endimioncillo dile 
Que no encocore ; 

Si eres tan linda, 

Que arroje el pecho al agua 
Y hable á mamita. 



— 135 — 



JUBILEO 

I 

Mamita, están tocando, — 
• Vámonos pronto 
Que la iglesia se llena 
De un cabo al otro ; 
Vamos corriendo, 

Que yo soy muy devota 
Del jubileo. 

[ Cómo estará Garlitos 
Ya de impaciente 
Con aquel geniecito 
Pronto que tiene ! 

Luego hay peleas, 

Y las peleas tienen 
Sus consecuencias. 

Pero allá veo á Cárlos, 

Que va adelante, 

El es : — ahora cruza 
La hoca calle ; — 

Sino me engaño 
Va siguiendo á Paulita. — 
i Ah bh bonazo ! | 

II 

— ' ¿Cómo lardaste tanto, 
Luz de mis ojos, 

Sabiendo que le osperci 

Y que le adoro <* 




— «36 — 



i Si compreodieras 
Ouc tristes son mis horas 
Sin tu presencia : — 

— ' Y sin duda por eso, 

Para alegarlas, 

Rntretien&s tus ocios 
Si.^uicndo á Paula. 

¡ Qué villania ! 

, Qué así jueguen los hombres 
Con una niña ' > — 

— ' Elvira, yo t<>juro 
Que te engaitaron ; 

Para tí solamente 
Vive tu Cárlos. > — 

— Si yo lo he visto ! 

!Mo me lo han contaito, 
Caballerito ! » 

— Elvira, por mi vida 

— No, no lo ereo ; 

Ay ' i Como están los homl>n»s 
En estos lieiTi|»o« 

I Bien ()udaria 
Sino esfierase Alfredo 
Fn la otra es<|uina ! ) » 

III 

Ahora á prima noí-he 
Se representan 
Escienas parecidas 
A estas escenas ; 

Es mucho cuento ! 

, Hay devoción tan grande 
41 jubileo ' 




— 137 — 



PANTARES Á UN LUNAR 

I 

Bajo las cejas dos soles, 

En la barba una estrellita : 

¿Dónde habrá vista, Doña Ana, 

Que tantas luces resista ? 

II 

¿Por qué no habia do estar 
Ese lunar prohibido, 

Si es imposible mirarlo 
Con el corazón tranquilo ? 

III 

Estrella ó flor, sobre nieve 
Ha querido Dios ponerla : 

¿ Mas de qué será osa nievo. 

Que al que se acerca lo quema y 

IV 

Tengo hambre de eso lunar : 

¿ No te ensoñó tu maestro 
Que os obra de caritlad 
Dar de comer al hambriento ? 

\ 

Indio, (|ue empapas tus flechas 
En veneno mutadur ; 

Tócalas á ese lunar 
Y dispara al corazón ' 




— 138 — 



JU INOECISIOH 

Las gracias de tu persona 
Es inútil que las canta; 

Pues las teneoios delante 

Y la fama las pregona. 

Tu talento es conocido 

Y de él hay muestras patentes. 
Tus prendas son esoelentas ; 

Que eres buena, por sabido. 

Ante objeto tan rabal, 

Busquemos no ya un defecto, 

Biis4|uemo8 un nuevo aspecto 

De tu persona moral. 

Un rasgo que te doflna 
Tan solo con bosquejarlo ; 

De manera que al mirarlo 
Ae diga : esa es Carolina. 

A Hay un rasgo, una beao», 

In tu persoM moral, 

Que la dé un aoUo aspaeial t 
Hay uno ; tu indecisión. 

No aa defecto, no as lunar ; 
Origen laudable tiaiie 
Tu indicision ; pues proviene 
Del deseo do acertar. 



Deseo tan imperioso 
En tu ser, tan yeberaenle. 




— 139 — 

Que á veces no te consiente 
Un instante de reposo. 

Se trata de una soirée. 

Un recibo, una función ; 

Y empieza tu indecisión : 

6 « Iré á la fiesta ó no iré ? 

Si voy, tal vez me divierta, 

Y es bueno estar divertida ; 

¿Ma§ si de puro aburrida 
Deseo tomar la puerta ? 

«Un momento transitorio 
De placer, yo no lo esquivo ; 

¡ Pero á veces un recibo 
Es simplemente un velorio! - 

En medio de estas razones, 

Toda sensatas y justas, 

Te afliges, y te disgustas 
Crecen tus indecisiones. 

Hasta que al fin, de algún modo 
Rompes á izquierda ó derecha 

Y esclamas : ¡ « Es cosa hecha ! 
Juego el todo por el todo. » 

Entonces se necesita 
Correr, que el tiempo no sobra, 

Y empieza la maniobra 

De la toHfUe, que i*s larguita. 



íwí llega larde ; — no importa ^ 
K^\ no se hará mi>lesia 




— lio — 



La t unción ; y tmla fiesta 
Mas i|uo larj^a, ha de ser corta. 

— Si al tratarse do funciones 
I^s dudas te dan i|uebraiito, 
Temo le paso otro tanto 
Kn las íframies ocasiones. 

Pero ¡ cliiton : oslo es hondo, — 
Rse es terreno veiiado — 

Y yo so? subordinado : 

Ponaro, pues, punto redondo. 



— 141 - 



jIULIA 

Á su EMRADA E.N EL 31UKD0 

Esta del mundo es la ley — 

Así ha sido, es y será — 
üno viene y otro vá — 

El Rey murió — ¡ Viva el Rey ! 



Es común que la vacante 
De un Ministro, Diputado, 
Camarista ó empleado 
Se provea en el instante — 

Porque hay muchos pretendientes, 
A quienes la tentación 
De comer dulce turrón, 

Les suele a;íuzar los dientes. 

Pues lo mismo sumlio 
En este caso á lé mia : 

Apenas salió María, (1 ) 

Dijo Julia: « Aquí estoy yo. 

Lista y do impaciencia llena 
Estaba entre bastidores. 

Hasta que ul 11 n los Señores 
Le dijeron « A la escena ! 

Y aquí está, Ire.sca, lozana, 
í’onio lb)r ú quien la brisa 
Trajo la primer sonrisa 
De la aurora esla niuñanu. 



I 1 ) Por Ia paertn del uuitriuiouio. 




142 — 



Ai|uí eütd liinúla, bella, 
Prestando el oído atento 
A los rumores que el viento 
Del mundo trae hasta ella. 

— Julia, de un viejo el eoasejo 
Oye con plácida calma : 

Que al cabo, nina de mi alma, 

¿ Qué mas puede darte un vieio 

No seas de las mmeres 
Que con lisonjas se engriea, 

Y á las que solo sonríen 
Falsos y vanos placeres, 

Que son j^lobos de jabón, 

Y nada mas, Julia raía — 

La verdadera alearía 
Solo está en el coraaoti. 

Sé cauta, pero si mera; 

No digas lo i|ue no sientes ; 

Y no por capricho alíenles 
quien tu pecho no quiera. 

— Mas basta yn de coosqoe ; 

No quisiera ^»or mi vida 
Pensaras, Juiia querida, 

" . Qué pesados son los viejos ! » 

4ales al mundo — Es lo cierto 
)ue jra ha tomado pasage » 

Qué Dios te dé Mn viaf^e 
í que te lleve á buen puerto r 




— 143 — 



JK OTRA jJULIA 

DESPUES DE OIRLA TOCAR AL PIANO « LA ÚLTIHA ESPERANZA, 
DE GOTSCHALK 

Julia, mi lengua no alcanza 
A decir lo que he sentido, 

Cuando el eco has repetido 
De la postrera esperanza. 

A tí, en quien todo respira 
Juventud, ¿quién te ha enseñado 
El grito desesperado 
De la esperanza que espira? 

¿Cuál fué el hada bienhechora 
Que su favor te otorgó ? 
i Mucho tu ruego alcanzó 
De su mágia bienhechora : 

i Con qué fácil maestría 
Sabes sacar del marlil. 

Ya trino tenue y sutil. 

Ya raudales de armonía ! 

Quien quiera la explicación 
De tan estraños arcanos. 

Que no la busijue en tus manos: 

Üús«|uela en tu corazón. 

Ll sentimiento es la llama 
Purísima que le guia : 

QUe en tu jóven fantaNÍa 
Torrentes de luz derrama. 




Cuaridu triste el canto brota 
Lamentos de un |H*cho herido. 
Tu haces perciba el oido 
Un ;,'emido en cada nota. 

Gemidos que resonando 
Con voz de dulzura estreina, 
Nos revelan el poema 
<Jue van tus manos contando. 



ti bienio es el senliniiento : 
Ahí está la inspiración. 

La antorcha del pensambmto 
Se enciende en el corazón. 




— 145 — 



N LA SOLEMNE DISTRIBUCION DE PREMIOS 

A LOS ALUMNOS 

DE LAS ESCUELAS PÚBLICAS EL 23 DE MARZO DE 1879 

Este es un fausto dia 
Henchido de esperanza : 

Aurora de esperanza 
Ya empieza á sonreir. 

¿Veis esos bellos niños, 

Inquietos, bulliciosos? 

¡ Son los dias hermosos 
Que trae el porvenir « 

¡ Salud á esas falanges 
Que en apiñadas filas, 

Brillando en sus pupilas 
La noble emulación, 

Acuden presurosas 
A esta solemne fiesta, 

A que sus galas presta 
La Pública Instrucción ! 

i Salud á los que gastan 
Su vida y su desvelo, 

Sembrando en este suelo 
La semilla del bien i 
i Que brote y fructifique 
El górmeii que ella encierra, 

Y esta hoy estéril tierra 
Será un florido Edén ! 




— 146 — 



yi LA SEÑORITA 

Besa Blane» de Peieetad 

Entre las flores qne brillan 
En la capital de España, 

Ostentaba su hermosura 
Una fresca Rosa Blanca, 

Encanto de los salones. 

Cuya esquisita fragancia 
Si de lejos atram, 

De muy cerca embriagaba. 
Trasplantada cierto dia 
A tierras americanas, 

Madrid lloró su partida : 

Pero guardó la esperania 
De verla volver en breve 
Al dulce amor de la Patria. 

No sabian mis paisanos 
Que fuó en tierra muy lejana 
Donde vió la luz primera 
Su querida Rom Blanca : 

Que también bigo los trópicos 
Brotan rosas nacaradas. 

Entre nosotros se encuentra — 

Mas por suya la reclama 
El americano Imperio 
Que sus dominios dilata 
Desde la Oriental frontera 
Hasta la venezolana— 

¡ Vas á partir ! Sé dichosa 
En las brasileñas playas ! 




— 147 — 



Pero si al caer la tarde 
Vuelves al Sur las miradas, 
Y percibes en la brisa, 
Suspiros, quejas y lágrimas. 
Reos son de las saudades 
Que deja por donde pasa 
Esa bellísima flor 
Que se llama Rosa Blanca. 




— 148 — 



j yioios j 

Jamás mi corazón podrá decirte 
Esa triste palabra que da frío ; 

Mientras que dice adiog el labio mió, 
Contra ese odios protesta el corazón. 

Nos separa el destino.... ! Harto me pesai 
Si te aleja de mi, sigue tu suerte. 

Yo no sé si he de verte ó no he de yerte — 
Arcanos esos del destino son — 

Pero sé que tu plácido recuento, 

Grabado en mi con indeleble huella. 

Será en mi vida refulgente estrella 
Que me consuele con su amiga luz. 

Y sé que hácía ella volveré los ojos 
En las horas de amargo descontento. 

En <{ue parece que nos falta aliento 
Para llevar nuestra peeada cruz. 




— 149 — 



JutA MUERTE 

¿Qué es la muerte? ¡ Ay de mí ! Vínculos rotos, 
Seres que se abandona, larga ausencia, 

Viaje á remotas é ignoradas playas. 

Es lo desconocido, que al fin llega ! 

Es la orfandad de los queridos hijos. 

La viudez de la amante compañera. 
Desgarramiento de las fibras intimas 
Que enlazan con el alma á la materia ! 

¿Es la nada? — i No, nó ! Yo no lo creo ! 

El ser no muere : su bendita esencia. 

Libre del barro vil que aquí la envuelve, 

Va á recobrar su prístina pureza. 

Algunos años mas, y encontraremos 
A los seres que amamos en la tierra ; 

Y del mas puro amor los santos lazos 
Nos unirán en comunión eterna — 

Yo creo en Dios — Yo creo en otra vida — 

Que venga pues la muerte cuando quiera ! 

Al partir, á las almas que mas quiero 
Diré solo : I Hasta luego, compañeras ! » 




Dos palabras al lector Pág. 3 

A Dios » 5 

Hinm(f á la íraternidad » 7 

mi Patria » 10 

Al Club Universitario » 13 

A Montevideo » 15 

¡Todos hermanos! » 17 

» La, víspera del combate > 19 

A Francia >> 21 

Ecos de la noche « 23 

Bilbao » 25 

Después de la batalla » 29 

Abismos « 30 

A Isabel » 32 

Porqué no tengo flores > 34 

Recuerdos de Villa Colon » 36 

Al dejar la Patria » 39 

Labourez profond >- 40 

i Ven hácia mí l •> 41 

Sonetos 

I La paz de Abril de 1872 » 45 

II Roma libre ^ 46 

III Al pueblo argentino > 47 

IV Al Club Universitario » 48 

V Victor Manuel > 49 

VI A Alberico Gentili » 50 

VII A Mármol » 51 

VIH A Olegario Andrade > 52 

IX La vida de una flor > 53 

X Dedicado á B. V > 54 

XI Recuerdo á L. M. de B > 55 

Xn Valor y caridad » 56 

XIII Con motivo de la inauguración del Telégralo tras- 
atlántico 57 

XIV Las onzas desmonetizadas » 58 

A Jesús » 59 

A C. A. df Z V 61 

A C. A. dt.' Z ...» 62 

A Mariii 64 

Las ropas » 66 

I II 1*1 álbum d«,' #R >. 67 

En i l álbum de P. R 68 

A. C. G 69 




II 



A Alcira. ....... 

A M. M * . 

Si vo pudiera 

A C. A. de Z 

Epístola á Villerí?a.s 

A una amiiía 

A María 

A A 

Amor 

Vi.siones del porvenir 

La Candad i 

A Esmeralda Cervantes 

Astros de amor 

Virtud dulce y virtud amarga 

Madona y mujer 

Simpatía. 

Ultima esperanza 

Aní^el desterrado 

Su sonrisa .... 

Ida y vuelta . . . . 

Antes y ahora .... .... 

Risa y'lágnmas. ... . . . . 

La hermanita maycu’ . . . .... 

Resurrección .... .... 

Tu garganta 

En una pantalla 

Aquella ta/a de té . ... 

SucMios (íelcsles . . .... 

Crrpúsculos. . . . . . . 

.Nieve V fuego . . .... 

El arle . ... 

Tus OJOS, María. . . ... 

Las violetas .... ... 

Fn rms floridos años . . ... 

Tu voz ... ... 

La espada de Toletio ... ... 

Los inválidos ... 

Crisis cn'tnica 

A la luna. . . ... 

El juldleo 

Cantares .i un lunar 

Tu indecisión 

A Julia á su entrada en el mondo 

A otra Julia 

En la distrihucion d«' premios 

A la señorita Rosa Blanca de Potestad ... 

i Adiós ! 

La muerte 



Pág. 71 



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